viernes, 12 de diciembre de 2014

Lo erótico como poder - Audre Lorde

Lo erótico es un recurso dentro de cada una de nosotras que descansa en un nivel profundamente femenino y espiritual, firmemente enraizado en el poder de sentimientos no expresados o no reconocidos. Para perpetuarse, toda opresión debe corromper o distorsionar las fuentes de poder, en el interior de la cultura del oprimido, que puedan proporcionar energía para el cambio. Para nosotras, esto ha significado una supresión de lo erótico como fuente de poder y conocimiento en el interior de nuestras vidas.

Se nos ha enseñado a desconfiar de este recurso, que ha sido envilecido y devaluado en la sociedad occidental. Por un lado, lo superficialmente erótico ha sido difundido como signo de inferioridad femenina; por otro, a las mujeres se les ha hecho sufrir y sentirse despreciables y sospechosas en virtud de la experiencia de lo erótico. De ahí hay sólo un paso a la falsa creencia de que solamente por la supresión de lo erótico dentro de nuestras vidas y de nuestras conciencias las mujeres podemos ser realmente fuertes. Como mujeres, hemos llegado a desconfiar de ese poder que surge de nuestro más profundo e irracional conocimiento. Pero lo erótico ofrece un pozo de fuerza para la mujer que no teme su revelación.



La pornografía es la negación de lo erótico

A menudo se le ha dado un nombre equivocado a lo erótico y se lo ha usado contra la mujer. Por esta razón, muchas veces nos hemos alejado de la exploración y consideración de lo erótico como fuente de poder y conocimiento, confundiéndolo con su opuesto, la pornografía. Pero la pornografía es la negación directa de lo erótico, porque representa la supresión de los verdaderos sentimientos. La pornografía enfatiza la sensación sin sentimientos.

Al equiparar pornografía con erotismo, dos usos diametralmente opuestos de lo sexual, se ha intentado también separar lo espiritual de lo erótico, reduciendo lo espiritual a un mundo de afectos desabridos, un mundo ascético en el que se aspira a no sentir nada. Esta reducción de lo espiritual a lo ascético dista mucho de corresponder a la realidad.

Lo erótico es un lugar ubicado entre los comienzos de nuestro sentido de 'yo' y el caos de nuestros sentimientos más fuertes. Es un sentido interno de satisfacción al que, una vez que lo hemos experimentado, sabemos que podemos aspirar. Porque habiendo experimentado la totalidad de esta profundidad de sentimientos y reconocido su poder, por un sentido de auto-respeto, no podemos exigir menos de nosotras mismas.

El valor erótico de nuestro trabajo

La meta de cada cosa que hacemos es hacer la vida de nuestros niños y niñas lo más rica posible. Si celebro lo erótico en todos mis esfuerzos, mi trabajo se convierte en una decisión consciente -en una deseada cama a la que voy con gratitud y de la que me levanto con más poder. Por supuesto, las mujeres con tal poder son peligrosas. De ahí que se nos enseñe a separar lo erótico de todas las áreas más vitales de nuestras vidas que no sean el sexo. Y falta de preocupación por la raíz erótica de nuestro quehacer se manifiesta en la falta de ánimo en mucho de lo que hacemos. Por ejemplo, ¿cuán a menudo realmente amamos nuestro trabajo?

El principal horror de cualquier sistema que define lo bueno en términos de ganancias, en lugar de hacerlo en términos de las necesidades, excluyendo sus componentes emocionales y psíquicos, el horror principal de tal sistema es que priva a nuestro trabajo de su valor erótico, de su poder erótico, de su íntima relación con la vida y la plenitud. Como mujeres, necesitamos examinar las formas en que nuestro mundo puede ser verdaderamente diferente. Me refiero a la necesidad de reevaluar la calidad de todos los aspectos de nuestras vidas y de nuestros trabajos.

La conexión erótica

La palabra erótico viene de la expresión griega eros, que alude a la personificación del amor en todos sus aspectos. Eros, nacido del dios Caos, representa el poder creativo y la armonía. Cuando hablo de lo erótico, entonces, hablo de una afirmación de la fuerza de vida de las mujeres, de aquella poderosa energía creativa cuyo conocimiento y uso estamos reclamando en nuestro lenguaje, en nuestra historia, en nuestros bailes, en nuestros amores, en nuestros trabajos, en nuestras vidas.

Para mí, lo erótico actúa de varias maneras y la primera es proporcionando el poder que proviene de la experiencia de compartir profundamente cualquier actividad con otra persona. El compartir el goce, ya sea físico, emocional, espiritual o intelectual, crea un puente entre las personas que puede ser la base para entender mejor aquello que no se comparte y disminuir el sentimiento de amenaza que provocan las diferencias.

Otra forma importante en que actúa la conexión erótica es reforzando, de manera abierta y audaz, mi capacidad de goce. De la misma manera en que mi cuerpo se abre a la música, respondiendo a ella, y escucha con atención sus más profundos ritmos, así también todo lo que siento puede abrirse a una experiencia eróticamente plena, sea ésta bailar, construir un estante, escribir un poema, examinar una idea. Esta auto-conexión es una medida del goce de saberme capaz de sentir, un recordatorio de mi capacidad de sentir. Y ese profundo e irremplazable conocimiento de mi capacidad de goce exige que viva toda mi vida en el conocimiento de que tal satisfacción es posible y no necesita llamarse matrimonio ni dios ni vida eterna.

Esta es una de las razones por las cuales lo erótico es tan temido y tan a menudo relegado solamente a la cama, cuando se llega a reconocer. Porque una vez que empezamos a sentir profundamente todos los aspectos de nuestras vidas, empezamos a exigir de nosotras mismas, y de todas las actividades de nuestras vidas, que estén de acuerdo con ese goce del que estamos conscientes de ser capaces. Nuestro conocimiento erótico nos da poder, se convierte en un lente a través del cual miramos todos los aspectos de nuestra existencia, obligándonos a evaluarla honestamente en términos de su relativo sentido en nuestras vidas. Esta es una gran responsabilidad que, proyectada desde nuestro interior, nos compromete a no establecernos en lo conveniente, en lo falso, lo esperado convencionalmente, lo meramente seguro.

Vivir desde adentro hacia afuera

Hemos sido formadas para temer el sí dentro de nosotras a nuestros más profundos anhelos. Pero una vez reconocidos aquellos que no potencian nuestro futuro, pierden su poder y pueden cambiarse por otros que sí lo hagan. El temor a nuestros deseos los mantiene bajo sospecha e indiscriminadamente poderosos, porque reprimir una verdad es darle más fuerza de la que podemos resistir. El temor de no poder crecer más allá de cualquier confusión que podamos encontrar en nosotras mismas nos mantiene dóciles y obedientes, definidas externamente, y nos lleva a aceptar muchas facetas de nuestra opresión como mujeres.

Cuando vivimos fuera de nosotras, y con esto quiero decir basadas solamente en directivas externas, en lugar de vivir basadas en nuestros conocimientos y en nuestras necesidades internas, cuando vivimos alejadas de las directivas eróticas que vienen desde adentro de nosotras mismas, entonces nuestras vidas permanecen limitadas por formas externas y alienantes y terminamos ajustándonos a una estructura que no está basada en las necesidades humanas. Pero cuando empezamos a vivir desde adentro hacia afuera, en contacto con el poder de lo erótico adentro, permitiendo que ese poder informe e ilumine nuestras acciones en el mundo que nos rodea, entonces empezamos a ser responsables de nosotras mismas en el más profundo sentido.

Al empezar a reconocer nuestros sentimientos más profundos, empezamos a dejar, necesariamente, de sentirnos satisfechas con el sufrimiento y la auto-negación y con la paralización que tan frecuentemente parece ser la única alternativa en nuestra sociedad. Nuestras acciones contra la opresión se hacen uno con nuestro ser, motivadas y reforzadas desde adentro. En contacto con lo erótico, me siento menos dispuesta a aceptar la impotencia u otros estados del ser que no son parte de mi naturaleza, tales como la resignación, la desesperación, la auto-destrucción, la depresión, la auto-negación.

Sí, hay una jerarquía. Hay una diferencia entre pintar una reja interior y escribir un poema, pero solamente una diferencia de cantidad. Y no hay, para mí, diferencias entre escribir un buen poema y ponerme a la luz del sol junto al cuerpo de una mujer que amo.

El poder de lo erótico en nuestras vidas

Esto me lleva a una última consideración sobre lo erótico. Compartir el poder de los sentimientos mutuos es diferente de usar los sentimientos de otra persona como si usáramos un pañuelo desechable. La necesidad de compartir sentimientos profundos es una necesidad humana. Pero en la tradición europea-americana se busca satisfacer esta necesidad en situaciones que casi siempre se caracterizan por un simultáneo mirar hacia otro lado, un usar los sentimientos de quienes participan en la experiencia con nosotras en lugar de compartirlos.

Cuando desviamos la vista de la importancia de lo erótico en el desarrollo y sostenimiento de nuestro poder, o cuando desviamos la vista de nosotras mismas al satisfacer nuestras necesidades eróticas en concierto con otro/as, nos usamos mutuamente como objetos de satisfacción más que compartir nuestro gozo en la satisfacción, más que hacer conexiones con nuestras similitudes y nuestras diferencias. Negarse a estar conscientes de lo que sentimos en cualquier momento, aunque eso parezca incómodo, es negar una gran parte de la experiencia, y ahí es cuando podemos permitir ser reducidas a lo pornográfico, al abuso y al absurdo.

Lo erótico no puede sentirse de segunda mano. Como feminista lesbiana negra tengo un sentimiento, un conocimiento y una comprensión particular de aquellas hermanas con las que he bailado, jugado e incluso peleado. Esta profunda participación ha sido, con frecuencia, el presagio de acciones conjuntas y concertadas que antes no fueron posibles. Pero esta carga erótica no es fácilmente compartida por las mujeres que continúan operando exclusivamente bajo una tradición europea-americana masculina. Yo se que no estuvo disponible para mí cuando estaba tratando de adaptar mi conciencia a este modo de vida y sensación. Solamente ahora encuentro más y más mujeres identificadas con mujeres lo suficientemente valientes para correr el riesgo de compartir la carga eléctrica de lo erótico, sin tener que mirar hacia otra parte y sin distorsionar la naturaleza poderosa y creativa de ese intercambio.

Ese reconocer el poder de lo erótico en nuestras vidas nos puede dar la energía para procurar obtener cambios genuinos en nuestro mundo, en lugar de solamente esperar un cambio de personajes en el mismo cansador drama. Y esto es así no solamente porque tocamos nuestra más profunda fuente creativa sino porque hacemos lo que es femenino y autoafirmativo frente a una sociedad racista, patriarcal y anti-erótica.






Sobre la autora:


Audre Geraldine Lorde nació el 18 de febrero de 1924 en Harlem y murió el 17 noviembre de 1992. Lorde recordaba que como niña, ella hablaba en poesía. Cuando no encontró poemas que expresaran sus sentimientos, comenzó a escribir poesía.
Asistió al Hunter College High School y luego se mantuvo con trabajos mal pagados. Su primer amorío lésbico fue con una compañera de la fábrica en la que trabajaba. En 1954 asistió por un año a la Universidad Nacional de México. Al volver, entró en el ambiente de“chicas gay” en Greenwich Village, pero era casi siempre la única mujer negra en los bares. Acerca d su experiencia escribió: “En los años cicuenta en el Village no conocía a las otras tres o cuatro negras q también eran abiertamente lesbianas. Reconocíamos nuestra presencia renunciando a encontrarnos cara a cara, y como a menudo dormíamos con las mismas blancas, nos considerábamos hermanas forasteras que no íbamos a salir ganando aunque nos uniéramos. Era como si pensáramos que nuestra fuerza dependía justamente de nuestra escasez, de que éramos pocas. Así era en el centro de la ciudad; en cambio fuera, es decir el lugar donde viven los negros, parecía un territorio lejano y hostil”.

Comenzó a estudiar en el Hunter College, trabajar como bibliotecaria y, por supuesto, escribió poesía. Trató de unirse al Harlemn Writers Guild pero la homofobia del grupo la hizo alejarse. En 1959 obtuvo su título en Literatura y Filosofía de Hunter y en 1960 recibió un MLS (Master en Bibliotecología) de la Universidad de Columbia.
Por varios años trabajo como bibliotecaria en Mount Vernon y luego en la ciudad de Nueva York. En 1962, se casó con el abogado Edward Rollins. Tuvieron dos hijos pero se divorciaron en 1970.
Su primer libro de poemas, The First Cities (Las primeras ciudades), fue publicado en 1968. Pasó seis semanas como escritora en residencia en el Tougaloo College en Mississippi. Esta fue de gran importancia para la vida de Lorde ya que conoció a Frances Clayton. Desde ese momento, ella y Frances pasaron sus vidas juntas.
En Nueva York, Lorde enseño escritura en el City College y también cursos sobre racismo en Lehman College y John Jay College of Criminal Justice. Su segundo libro de poesía apareció en 1970. Ni su primer ni su segundo libro tenían contenido lesbiano. En 1971, Lorde leyó públicamente un poema de amor lésbico por primera vez. Fue luego publicado en Ms. Magazine, pero fue rechazado por su editor para incluirlo en su tercer volumen de poesía, From a Land where other people live (De una tierra donde otras personas viven). Este libro fue nominado para el Nacional Book Awars en 1974. El premio fue otorgado a su colega Adrienne Rich, pero Rich aceptó el premio “no como individual, sino en nombre de todas las mujeres cuyas voces se han ido y siguen sin ser escuchadas en un mundo patriarcal” como una forma de unión con Lord y Alice Walter.
El próximo volumen de poesía, Coal, fue publicado por W.W. Norton. Este libro y su sucesor, The Black Unicorn, en 1978 alcanzó una audiencia comercial.
En 1980, Lorde publico el autobiográfico Diarios del Cáncer, en el que ella, valientemente escribió sobre su mastectomía y su decisión de llevar un tratamiento alternativo cuando el cáncer volvió. Otros trabajos incluyen Zami: A New Spelling of My Name (1982) y Sister Outsider (1984). The latter es una colección de ensayos incluido en el currículo de programas de estudios de género. Lord fué co fundadora de The Kitchen Table-women of color press y una editora de the lesbian journal Chrysalis.
Lorde murió el 17 de noviembre, 1992 en St. Croix después de una lucha de 14 años contra un cáncer de seno. En sus propias palabras, ella era “negro, lesbiana, madre, guerrero, poeta”
*****

BIBLIOGRAFÍA SELECCIONADA:
Las primeras ciudades (1968)
Cables hacia el odio (1970)
Desde una tierra donde vive otra gente (1973)
Entre nosotros (1976)
El unicornio negro (1978)
Losdiarios del cáncer (1980) Poemas selectos: Viejos y nuevos (1982)
Zami: Una nueva forma de escribir mi nombre (1983)
Ensayos y discursos (1984)
Nuestra muerte detrás de nosotros (1986)
La maravillosa aritmética de la distancia (1993)

Fuentes: http://www.mujerpalabra.net/pensamiento/sexualidadafectosycultura/erotismo_audre_lorde.htm

http://escritosdesdelaoscuridad.blogspot.com/2010/09/biografia-audre-geraldine-lorde-nacio.html

miércoles, 12 de noviembre de 2014

CADA HIJA CONTIENE A SU MADRE Y TODAS LAS MUJERES QUE LA PRECEDIERON




"Nuestros cuerpos y los de nuestras hijas fueron formados por una red sin solución de continuidad de naturaleza y sustento, de una biología imbuida por la conciencia que podemos remontar hasta el principio de los tiempos. Así, cada hija contiene a su madre y todas las mujeres que la precedieron. Los sueños no realizados de nuestras antepasados forman parte de nuestro legado."

Christiane Northrup

viernes, 7 de noviembre de 2014

"All I Want" Joni Mitchell / "Todo lo que quiero" Laura Canoura



I am on a lonely road and I am traveling
Traveling, traveling, traveling
Looking for something, what can it be
Oh I hate you some, I hate you some
I love you some
Oh I love you when I forget about me
I want to be strong I want to laugh along
I want to belong to the living
Alive, alive, I want to get up and jive
I want to wreck my stockings in some jukebox dive
Do you want, do you want, do you want
To dance with me baby
Do you want to take a chance
On maybe finding some sweet romance with me baby
Well, come on

All I really really want our love to do
Is to bring out the best in me and in you too
All I really really want our love to do
Is to bring out the best in me and in you
I want to talk to you, I want to shampoo you
I want to renew you again and again
Applause, applause, life is our cause
When I think of your kisses
My mind see-saws
Do you see, do you see, do you see
How you hurt me baby
So I hurt you too
Then we both get so blue

I am on a lonely road and I am traveling
Looking for the key to set me free
Oh the jealousy, the greed is the unraveling
It's the unraveling
And it undoes all the joy that could be
I want to have fun, I want to shine like the sun
I want to be the one that you want to see
I want to knit you a sweater
Want to write you a love letter
I want to make you feel better
I want to make you feel free
Hm, hm, hm, hm,
Want to make you feel free
I want to make you feel free





Voy por un camino solitario
y viajo, viajo, viajo
buscando algo
algo lejos de ti…
Te odio,
te odio un poco
y te amo un poco también
yo te amo, cuando me olvido de mí.
Yo quiero ser fuerte
me quiero reír
sentirme parte de la vida
estrenarme un vestido
salir a divagar
correrme las medias
de tanto bailar.
No me vas, no me vas
no me vas a sacar a la pista
¿no quisieras intentar?
Quizás encuentres un dulce
romance conmigo.
Todo lo que verdaderamente quiero
de nuestro amor
es que detone dentro de mí lo mejor.
Todo lo que verdaderamente quiero
de nuestro amor
es que descubra
dentro de ti lo mejor.
Quiero hablar contigo
despejar tu cabeza
quiero renovarte una vez
y otra vez.
Aplausos, aplausos
la vida es nuestra empresa
cuando pienso en tus besos
mi mente se va.
No lo ves, no lo ves,
no lo ves que me lastimas nene
y yo te hiero a ti también
y luego ambos nos quedamos tan tristes.
Voy por un camino solitario
y viajando, viajando
tras la llave de la felicidad.
Los celos,
los celos son incontrolables
incontrolables
aguafiestas de la felicidad.
Me quiero divertir,
brillar como el sol
quisiera ser aquella
a quien quieras ver
tejerte un abrigo
escribirte una carta
que te sientas libre
que te sientas bien…
Quiero hacerte sentir libre
quiero que te sientas bien.

Letra y música: Joni Mitchell

"¿Qué podemos hacer con respecto a nuestra sexualidad?" Laura Gutman




"¿Qué podemos hacer con respecto a nuestra sexualidad?
Empezar por el principio. Ingresar en nuestra propia historia hasta tocar el dolor, tocar el cuerpo físico y emocional, tocar las fibras y recuperar la humanidad que vibra en cada uno de nosotros. Es preciso que sepamos en qué condiciones hemos nacido, cuál fue nuestra realidad cotidiana cada día y cada noche durante nuestra primera infancia. Tenemos que abordar, con valentía y lucidez, la reconstrucción de nuestras percepciones desde los ojos del niño que hemos sido. Tenemos que percibir el grado de desamparo, de falta de cuerpo, de falta de caricias y de comprensión que hemos experimentado por parte de los adultos que nos han criado. Y por supuesto, también tendremos que reconocer cuáles han sido nuestros recursos para sobrevivir. Entonces sí, quizás estemos en condiciones de observar nuestra sexualidad adulta, desde el punto de vista de la fusión emocional con un otro. Quizás las mujeres seamos capaces de registrar, por primera vez, los latidos de nuestro útero -único lugar donde efectivamente se produce el orgasmo y desde donde se propaga sobre la totalidad del cuerpo femenino-. Quizás sólo entonces tengamos noción sobre los alcances de la sexualidad, porque nos harán vibrar en una sintonía superior. Y los varones quizás desplieguen una capacidad de resonancia nunca antes imaginada, que poco tiene que ver con destrezas físicas y mucho con perder el miedo a perderse en el otro."

Laura Gutman, "Amor o dominación. Los estragos del patriarcado"

ESPEJO DE RELACIONES





"Toda relación es un espejo en el cual la mente puede descubrir su propias operaciones.

La Relación se da con otros seres humanos, también se da con uno mismo, con las cosas, con nuestras propiedades, con nuestras ideas, con la naturaleza, etc. Estar vivo es estar relacionado...

...y en ese espejo de relaciones uno puede verse a sí mismo como en realidad es, pero solamente si uno es capaz de mirar sin juzgar, sin evaluar, sin condenar y sin justificarse.”


Krishnamurti

Malvina Reynolds. ¡Abuela las pelotas! por Valeria Sampedro



Fue la compositora folk más importante del siglo XX. Empezó su carrera a la edad en que otras se jubilan. Su canción Little Boxes, se convirtió en un himno. Letra y música de una viejita copada.

“Ustedes dirán esta simpática abuela, que hace cookies y canta a los niños. y ese no es mi personaje en absoluto. Tengo una mirada muy áspera hacia muchos aspectos de la vida, y soy bastante elocuente al respecto. Así que no soy tu abuelita agradable.”
Ni delantal, ni chancletas. Pero tampoco el disfraz de vaquera, con falda de jean y botas tejanas. No le hacía falta. Lejos del arquetipo de la abuela de los cuentos, Malvina Reynolds florecía a la edad en que la mayoría de las mujeres hace los trámites de jubilación.
Sesenta y dos pirulos, el pelo todo blanco y anteojos enormes tenía cuando compuso la canción “Little Boxes”. Acababa de empezar su carrera como compositora y cantante folk. Atrás quedaban la maestra, la obrera de fábrica, la licenciada en letras. Activista social y miembro del Partido Comunista, había escrito artículos en varios periódicos, tenía un doctorado en Filología Románica, una hija, un divorcio encima y un nuevo marido (el bueno de Bud Reynolds) del que tomó el apellido. Y un día quiso dedicarse a hacer canciones. Por entonces, Pete Seeger, ya era una leyenda del género. Así recuerda Pete su primer encuentro con ella: “En 1947, en una fiesta en Los Angeles, una mujer de mediana edad vino a verme y me dijo, ´me gustaría hacer lo que usted hace, cantar para la gente que intenta hacer algo bueno desde su rincón del mundo´. Ella tenía unos 50 años, y la cabeza cubierta de canas. Yo tenía 28; me acuerdo de pensar ´Vaya, está un poco vieja para empezar. Claro que yo aún tenía mucho que aprender”.
Un cancionero repleto de hits le echaría por la cabeza, la tal Malvina, a ese impertinente que al final cayó rendido ante la evidencia.

Little Boxes (*)
Pequeñas cajas en la ladera / Cajitas hechas de ticky-tacky /
todas se ven igual
Hay una verde, una rosa / Una azul y una amarilla /
todas hechas de ticky-tacky / y todas se ven igual.
Y las personas, en las casas / fueron todas a la universidad
donde fueron puestas en cajas / Y salieron todas iguales.
Y hay médicos y abogados / y hombres de negocios
Y estan todos hechos de ticky-tacky
Y todos se ven iguales.

Ticky-tacky es una de esas frases intraducibles del inglés que remite a algo de mala calidad, hecho con materiales baratos y poco oficio. Con esa carga mordaz doña Reynolds salió a describir el desarrollo de los suburbios en los Estados Unidos de posguerra, una diatriba sobre ese limbo de casitas de barrio alto donde cierta gente de clase media acomodada pretendía refugiarse del resto. El gen del country, y del american way of life: gente uniformada con ropa de marca, que juega al golf, toma Martini seco, tiene niños bonitos que irán a la universidad y serán puestos en cajas. Ticky-tacky.
La canción se convirtió en un himno y terminó siendo un eslogan de los años ´60. Malvina llevaba por lo menos medio siglo afilando el lápiz. Hija de inmigrantes, socialistas, y para colmo judíos, entendió desde bien temprano eso de la militancia y la lucha. Ya de pibita soñaba con ser una estrella de cine, pero como era rematadamente tímida, mejor estudiar el bachiller. Su casa estaba siempre llena de gente; se crió entre reuniones y debates políticos.
En la escuela armó su pequeño movimiento de liberación femenina. Y se plantó en la oficina del director con su reclamo de igualdad de género. “Al mediodía, los chicos podían salir del colegio para jugar en las calles y comprar hamburguesas o bebidas. Hice circular una petición para que a las niñas también se les permita salir. La respuesta fue no, que no era apropiado para las mujeres estar en la calle. Entonces pedimos que a los varones también se les restringiera la salida”.

Punto aparte. Y un párrafo para la historia de amor. Con Bud, se conocieron en un baile cuando ella todavía estaba en la escuela. El era guapo, afiliado al PC y siete años mayor. Solían ir al Golden Gate a leerse poemas. Pero no hubo correlato de confites. Malvina quiso seguir estudiando y al final terminó casándose con otro. Años después volvieron a cruzarse. Ella ya estaba divorciada, tenía 34 años y entonces le dijo que sí. Al tiempo nació su única hija, Nancy. No necesitaban nada más.

Buddy fue su gran compañero. El la alentó a dejar la fábrica para dedicarse a la música. Y fue también su inspirador. Algo de razón tenía el viejo. En los 15 años que siguieron, Malvina compuso decenas de canciones que cantaron desde Joan Baez, o el propio Seeger, hasta Víctor Jara. Grabó nueve discos, tres de ellos con canciones para chicos. Y siguió actuando hasta el final. Murió a los 77. Su calendario de conciertos todavía tenía fechas programadas para la reina del folk.





http://valeriasampedro.blogspot.com.ar/
Valeria Sampedro.
(*) http://www.youtube.com/watch?v=2_2lGkEU4Xs

BALANCE DE NOSOTRAS MISMAS



"Vivir la realidad intensamente» exige que atravesemos el rechazo hacia nosotras mismas y nuestras propias vidas capa tras capa. En algún punto de nuestra vida tenemos que pararnos y hacer un inventario completo de lo que somos y de lo que hemos hecho. Este inventario sin miedo y de búsqueda no se centra sólo en las cosas en las que nos hemos equivocado y en las cosas que desearíamos haber hecho de otra manera, sino que también se centra en nuestra fortaleza y en las cosas que han sido acertadas.
Muchas de nosotras olvidamos que hacer un balance de nosotras mismas también significa apuntar lo que tenemos de bueno y reconocernos y gustarnos a nosotras mismas. Después de todo, la autenticidad no trata sólo de los errores, sino también de los aspectos positivos que tenemos, llenos de fuerza, creativos, amorosos, amables y compasivos.
Cuando nos detenemos y tomamos posesión de todo lo que hemos sido y hecho, estamos en camino de convertirnos en lo que verdaderamente somos."

Anne Wilson Schaef, "Meditaciones para mujeres que hacen demasiado"