lunes, 11 de julio de 2016

LA SABIDURIA DEL FRACASO tomado de "Miedo a la vida"- Alexander Lowen

En el ser humano hay cosas que no cambian dentro de su propio cambio; ya que no hay un día que sea igual al otro; no hay una vida idéntica a la precedente.


Todo cambia, pero mi proceso es siempre el mismo; las criaturas humanas son creaciones pasajeras, e impermanentes, esto permite mantener al hombre anclado a la realidad de su ser y prevenir su exceso de ego.


Dado el poder que tiene el "yo" para gobernar el mundo, es muy fácil que el individuo pierda su humildad y se crea Dios.


En definitiva esto significa asumir la responsabilidad de su sino, dado que la cuestión principal reside en que hemos sido adoctrinados en la idea de que éxito y fracaso están en nuestras manos; esto equivale a cargarle a este; un equivalente moderno de la culpa: "el temor al fracaso".


Ocurre que detrás de todo malestar, descontento y quejas, suele haber sensación de fracaso.


Mientras que el fracaso es estar mal e ir hacia abajo; el éxito se lo asocia con el sentimiento de estar bien, de ir hacia arriba , lo que en definitiva, asegura una receta segura para la neurosis.


El éxito tiene un sabor dulce cuando llega por si mismo, pero es amargo, si tenemos que sacrificarnos por el.

Cuando en las sociedades modernas, la producción y el consumo están muy relacionadas, la gente queda como "suspendida" en sus propósitos; ya que el "premio" en términos de placer y satisfacción que provoca el esfuerzo creativo; resulta inmediato.


En nuestra "cultura tecnológica" vivimos de la utopía de que todos los problemas que generamos podrán ser resueltos.....mientras tanto, nuestros " placeres" son apenas, placeres momentáneos, antes de que nuestros anhelos de éxito....nos vuelvan a empujar hacia arriba.


Permanecemos suspendimos en la ilusión del éxito, y por eso aspiramos constantemente a subir mas y mas; cuando la genuina sabiduría nos indica que "todo lo que sube....debe bajar".


Cuenta Lowen que cuando era joven era muy egocéntrico que aspiraba a ascender en el mundo, que deseaba éxito y fama, y que a pesar de haberse graduado en Leyes y haber obtenido el doctorado, no conoció el éxito ni la fama en el Doctorado ni en el Derecho, era la época de la Depresión, y con su profesión no podía mantenerse económicamente. Este fracaso lo obligo a buscar otras cosas.


Su interés por la relación cuerpo-mente lo llevo a conocer a William Reich y pasar por un entrenamiento terapéutico. Con su ímpetu juvenil, quiso ser medico y ejercer la terapia reichiana para alcanzar una potencia orgasmica total, pero no lo logro del todo dado que aun estaba empeñado en tener éxito y fama.


Entonces comenta con cierto dejo de ironía, que tras haber fundado un Instituto y haber escrito varios libros, la gente lo considera un triunfador y un famoso; y en comparación con sus ambiciones juveniles...ahora es un "fracaso", es una criatura imperfecta, no ascendió a las cumbres olímpicas, y ha conocido el éxtasis del orgasmo total al igual que la mayoría de las personas, solo en contadas ocasiones; no se ha liberado de las tensiones, de los problemas, y de las preocupaciones diarias. ; dice además , que a sus libros no los considera best sellers y que su Instituto es pequeño.


Sin embargo siente gran placer por su vida y por su trabajo, pero no puede decir que se halle exento de dolor.


Considera que su "gran "viraje"se produjo a partir de aceptar su "fracaso", desde entonces logro mayor paz interior, felicidad y un poco de sabiduría. Comenta que parte de esta sabiduría deriva de haberse dado cuenta de que éxito y fracaso no son criterios validos para vivir.


Manifiesta que el fracaso puede tener, si se lo quiere ver, un efecto aleccionador positivo; lo cual me hizo detenerlo y revisar su comportamiento autodestructivo; le posibilito un nuevo comienzo; y que al aceptar el fracaso lo libero de su lucha por superar el sentimiento interior de fracaso.




sábado, 25 de junio de 2016

EL PARADIGMA SERVICIO FEMENINO/COMPENSACIÓN MASCULINA - Gail Pheterson


«El paradigma servicio femenino/compensación masculina corresponde a un intercambio social desigual; intercambio que yo he llamado “prostitucional” con el fin de hacer explícitas las bases materiales concretas de las convenciones heterosexuales. Ya sean públicamente consagradas por la ceremonia del matrimonio o clandestinamente negociadas en la industria del sexo, las relaciones heterosexuales se construyen socialmente y psicológicamente sobre el postulado del derecho de los hombres sobre el trabajo de las mujeres. Incluso aquellos que denuncian la vejación y la violencia contra las mujeres llevada a cabo por los hombres, cuestionan raramente los privilegios de los hombres en los dominios sexuales, domésticos y reproductivos».
Gail Pheterson, El prisma de la prostitución, 1996.

TEORÍA KING KONG. Entrevista con Virginie Despentes

Escrito por Henri Belin/Susana Arbizu

(14/03/2008)



Virginie Despentes escribe poniendo el dedo en la llaga.
Gritando, desnudándose, sufriendo, insultando y gozando, consigue no sólo descolocarnos y hacernos reír, sino sobre todo, hacernos pensar: si su discurso nos interpela y nos llega, es porque viene de sus tripas y no de elucubraciones académicas o universitarias como hubiéramos podido esperar de una supuesta “teoría” feminista.
En este caso se trata de una teoría encarnada, por ella misma, que lejos de abstracciones intelectualoides toma cuerpo en esta “proletaria de la feminidad” educada en el punk-rock, gracias al cual es capaz de decir hoy, con orgullo, que su monstruo personal sigue habitándola y asegurándole el poderío que la fundamenta. Virginie nos habla de ella y de su recorrido vital, de su “ser mujer” y de las lecturas que la han marcado, en especial la de la feminista americana Camille Paglia y del impacto que tuvo en ella su visión de la violación como el riesgo necesario a asumir en el recorrido de la mujer contemporánea emancipada. Sus palabras nacen de la vivencia que atraviesa su cuerpo, un cuerpo de mujer, expuesto, violentado, exhibido, pero sobre todo un cuerpo deseante, gozoso, orgulloso de mostrarse, de desear y de expresarse tal cual es. Toda una lección de orgullo femenino al que desgraciadamente no estamos acostumbradas.



Su frescura es como un balón de oxígeno que renueva el pensamiento feminista al indicar un camino que se abre a otras corrientes, no tan blancas, no tan burguesas, posicionadas en y desde la marginalidad, donde las excluidas entre las excluidas y las parias entre las parias osan tomar la palabra. Virginie “osa” también hablar de pornografía y de prostitución, haciéndose preguntas justas, paseándose por su biografía para descansar en una reflexión más amplia que lo puramente individual; reflexión ambiciosa que cuestiona la emancipación masculina, la hipocresía de los mass-media, el paternalismo de estado, los géneros, las condiciones de trabajo de las prostitutas o de las actrices porno, entre otras, de las que nadie, nunca, osa decir nada.
Teoría King Kong aparece además en un momento necesario en que el feminismo “anestesiado” parece no tener ya mucho que conquistar; un momento en el que la trampa del impasse familiar del “qué-maravilloso-es-ser-mujer" (1) fomenta una nueva forma de alienación en nuestra sociedad occidental de mujeres y madres aparentemente “emancipadas”, impidiéndonos reconocer y designar los numerosos grilletes de la feminidad y de la masculinidad que todos y todas hemos, tan dócilmente, integrado. Por eso también su proposición final sobre el feminismo como aventura colectiva para tod@s, hace de esta Teoría King Kong un grito no sólo necesario, sino sobre todo liberador y revolucionario.
“Porque el ideal de la mujer blanca, seductora pero no puta, bien casada pero no a la sombra, que trabaja pero sin demasiado éxito para no aplastar a su hombre, delgada pero no obsesionada con la alimentación, que parece indefinidamente joven pero sin dejarse desfigurar por la cirugía estética, (…) esta mujer blanca feliz que nos ponen delante de los ojos, ésa a la que deberíamos hacer el esfuerzo de parecernos, a parte del hecho de que parece romperse la crisma por poca cosa, nunca me la he encontrado en ninguna parte. Es posible incluso, que no exista.”
Nota 1: Monique Witting: “Ya estamos hoy de nuevo en la trampa , en el impasse familiar del “que –maravilloso -es-ser-mujer” ,Teoria King Kong, Melusina, 2007

ENTREVISTA A VIRGINIE DESPENTES
¿Qué aspectos de la condición femenina actual y del discurso feminista dominante te han llevado a escribir este libro?
Este libro lo he escrito en Francia, donde existe un problema con la traducción de los libros feministas
americanos publicados en los 90. Cuando Elisabeth Badinter publica por ejemplo Fausse Route en 2003, puede permitirse la referencia a Against our Will  de Susan Brownmiller, publicado en 1975, como revelador de la situación del feminismo en los Estados Unidos. La decisión de escribir Teoria King Kong,en mi país de origen, es ante todo una invitación
a leer lo que se ha escrito pero que está todavía sin traducir: me refiero a Sprinkle, Paglia, Carole Queen, Pheterson, etc.
Pero el deseo de escribir este libro surge de muchos lugares diferentes:  nace también de la historia de la película Fóllame y de las entrevistas que nos hicieron después de su estreno y en las que hubo que “teorizar” mucho acerca de la violación, la pornografía, la violencia
femenina, etc.. Yo no tengo formación universitaria y la teoría  no era algo a lo que estuviera acostumbrada pero tuvimos que formular sobre la marcha algunos conceptos, explicando a posteriori lo que habíamos intentado hacer al realizar esta película.
¿En qué ámbitos la revolución feminista iniciada en los años 70, te parece no haber llegado lo suficientemente lejos e incluso vivir, hoy, un  cierto retroceso?
Los modos de contracepción masculina y la legalización del aborto gratuito y anónimo son dos temas, en lo que concierne a la heterosexualidad, que hubiera sido importante trabajar más activamente.
Hoy, cuando veo las películas del “Box office” o si le echo un ojo a MTV, tengo la impresión de que a las mujeres se les trata con mucho sadismo, se les ve demasiado a menudo con la cara ensangrentada arrastrándose por el suelo; me parece que faltan hombres jóvenes en braguitas, corriendo y llorando por el bosque y perseguidos por mujeres
maníacas con enormes motosierras.
El bloqueo es patente en todos los ámbitos: cuando una mujer se presenta a la presidencia y se la juzga como mujer; cuando ves que las mujeres están infra-representadas a la hora de ocupar puestos de prestigio; cuando no se les enseña a las niñas a defenderse físicamente en la escuela y que no se les da ninguna educación ni sobre la violación, ni sobre el después de la violación…

¿Te parece que los límites y tabúes anti-sexo (prostitución, pornografía, etc) del feminismo liberal están en relación con el tipo de mujer al que se dirige el feminismo dominante? Desde ese punto de vista ¿te parece importante reivindicar tu condición de “proletaria de la feminidad” para situar el lugar de donde surge tu discurso?
Yo no veo que haya realmente un “feminismo dominante”. En Francia por seguir hablando de lo que mejor conozco, se celebra el centenario del nacimiento de Simone De Beauvoir publicando una foto de ella..... en bolas, en la portada de una revista. Y en ese número especial se evita, sobre todo, entrevistar a alguna feminista “tradicional”. Escritoras, actrices, jovencitas, eso , pero ninguna historiadora, ninguna militante, ninguna gran figura del feminismo. 
No veo que haya feminismo dominante. A este respecto, aunque el discurso de algunas feministas liberales o de la vieja escuela, me canse o me saque realmente de quicio, aún así, me siento cercana a ellas si me posiciono respecto a un poder que, efectivamente, es dominante.  Yo no tengo ningún problema con el discurso anti-porno, por ejemplo. Creo que alguien debe asumirlo. Y mi papel es el de asumir el opuesto. Pero para que yo pueda plantear un discurso “pro-pornografía”, es necesario que antes se haya hecho la crítica de la pornografía. Y no creo que el discurso anti-pornografía del feminismo liberal tenga suficiente eco. Lo único que realmente se escucha, desde mi punto de vista, es el discurso religioso.
Ahora bien, sí que me parece  importante precisar de donde vengo, es decir, ni de las clases acomodadas, ni de la universidad, porque en general las mujeres que toman la palabra feminista son mujeres que proceden de un medio social particular, la alta burguesía, y que tienen una formación escolar específica, la universidad. Estaría bien que ellas se molestaran,  también, en precisar desde donde toman la palabra.
En el plano teórico, el feminismo disidente que tú profesas parece más cercano de las feministas de Estados Unidos. Explícanos por qué.
El discurso feminista francés ha estado confiscado, desde los años 70, por blancas burguesas heterosexuales procedentes de culturas religiosas. Creo que ellas pusieron mucho empeño en apartar del feminismo a todas aquellas que no eran lo bastante correctas. Creo que estaban muy interesadas en entenderse con los hombres dirigentes, que fueran maridos o colegas de trabajo. También, todo hay que decirlo, hubo una reacción extremadamente fuerte por parte de los intelectuales franceses hombres, para  ridiculizar el feminismo y minimizar su interés. Una reacción a la que se dio por otra parte mucho bombo tanto en la prensa como en la televisión. El feminismo francés se quedó en un estado medio moribundo, nada excitante para la gente de mi generación, defendido por mujeres demasiado dignas y honestas. No ha habido un equivalente a la “Sex War” americana en la que los discursos pudieron confrontarse y  precisarse.
¿Cómo explicas la impermeabilidad relativa de Francia a los discursos de las feministas americanas? ¿Te parece que hay diferencias considerables entre España, donde vives ahora, y Francia, tu país de origen?
Hay más libros traducidos y publicados, eso es evidente. Me da la impresión de que España no alimenta el mismo complejo que tenemos en Francia respecto a Estados Unidos. En Francia estamos, de hecho, colonizados culturalmente por Estados Unidos desde los años
50.  Hay un resentimiento. Y Francia es un país que goz
ó en su día de una gran proyección internacional, creo que nos cuesta asumir que ya no le interesamos a mucha gente, así que  nosotros tampoco nos interesamos ya por gran cosa. Me da la impresión de que España es un país que tiene otro tipo de complejos, otros nudos, pero pocas cuentas pendientes con los Estados Unidos.
A pesar de tu virulencia respecto a las diferentes manifestaciones del machismo masculino, insistes varias veces en tu libro sobre la suerte, intrínsecamente ligada, de hombres y mujeres, en la búsqueda de su emancipación. Por ejemplo, concluyes Teoria King Kong con estas palabras que asignan al feminismo un objetivo más global y que sobrepasa los límites de los géneros: “ El feminismo es una aventura colectiva para las mujeres pero también para los hombres y para todos los demás” “No se trata de oponer las pequeñas ventajas de las mujeres a las adquisiciones de los hombres, sino de desbaratarlo todo”. ¿Cabe por tanto una redefinición del sujeto político del feminismo – que ya no estaría únicamente limitado a la mujer – vinculada al cuestionamiento de la norma heterosexual y de los roles asignados a cada sexo?
Lo que está claro, es que si hubiera nacido hombre yo no estaría contento. Sorprende ver la cantidad de hombres que dan la impresión de vivir aferrados de ese modo a su argolla de masculinidad. Se trata en todo caso de una amputación emocional brutal, constante y de lo más exigente. Creo que asistimos en directo al hundimiento de la “norma heterosexual”, y que sería urgente acompañarlo de discursos innovadores sobre la masculinidad. Si nos imaginamos que las cosas van a seguir veinte años más, tal y como están, creo que asistiremos a una verdadera explosión de los géneros y de las convenciones culturales y políticas que nos constriñen desde hace siglos.

El problema es que la guerra siempre ha servido para eso, regularmente: para volver a poner los contadores a cero, eliminar las brechas ideológicas previas y llevar a las naciones a un estado de estupor y de ruinas. Desgraciadamente, es probable que la guerra intervenga todavía en nuestras historias, y que esto a lo que asistimos, lo paren y lo borren de las memorias. De ahí la importancia,
me parece a mí, de publicar las cosas, y de difundirlas con el mayor eco posible, de que queden algunas huellas de lo que estamos viviendo.
En ese sentido, la cuestión de la liberación de los deseos y de la sexualidad ¿te parece determinante en esta marcha hacia la emancipación? En tu libro por ejemplo, asimilas la censura de la producción pornográfica a un mecanismo de control de los deseos.
Pienso que el control de la pornografía, a lo que apunta en principio, es a controlar la sexualidad
masculina. La cuestión en el caso de la sexualidad femenina ni siquiera se plantea, ha sido reprimida con demasiada eficacia. Cuando hicimos la película, nos preguntaron muy seriamente y en repetidas ocasiones, por qué queríamos 
“confiscar” la sexualidad de los hombres. Como rodábamos imágenes con un contenido sexual explícito, estábamos “confiscando”. Si te paras un momento a pensarlo, es impresionante ver hasta qué punto la represión de la homosexualidad masculina se halla  en el centro mismo de todos los conflictos en torno al sexo y a su representación. Creo que es un tabú central. A los hombres, en principio, no les  apetece realmente follar con  mujeres. Sobre todo tienen ganas de juntarse entre ellos y de hacer toda una serie de cosas, juntos. Hay que cogerlos desde la cuna, vigilarlos sin parar y machacarlos sin cesar con propaganda hetero, para que se resignen a copular con mujeres.
Teoría King Kong es también el resultado de un recorrido más individual y personal que marca una reconciliación contigo misma. Cuentas en el libro como a raíz del escándalo provocado por la película Fóllame, intentaste sin éxito volver al redil escondiendo tu “parte monstruosa”. ¿Hoy te alegras de haber recuperado tu parte King Kong?
Cuando observo a las mujeres que hacen todos esos esfuerzos para ser mujeres correctas, sí, me alegro continuamente de no haberlo conseguido.
¿En qué medida  la actitud punk que reivindicas constituye para ti, un modo de vida y una ética, donde la marginalidad representa un vector de emancipación necesario, aunque difícil y doloroso a veces?
El punk ha sido realmente mi formación de base, y de hecho sigo viendo el mundo a través de un prisma muy punk. Hoy viene muy bien, el “no futur” es un concepto más realista que nunca.
No respetar el reconocimiento, no respetar lo que es honorable, es una fuerza en un mundo donde la confusión alcanza el nivel que conocemos. También creo que el punk es una buena escuela porque se aprende muy pronto a no hacer lo que le gusta a la familia, a decepcionar a los profesores y a no escuchar a los educadores. Cuando una es joven, piensa que está mal pero que lo hace de todos
modos porque es más divertido, y al envejecer, te das cuenta de que eso te ha salvado.
Aunque puntuado de pasajes púdicos, relacionados con la fuerza de los episodios autobiográficos revelados, hay en tu texto una vertiente jubilatoria que se manifiesta en toda su plenitud. El tono corrosivo y acerado no deja de recordar por momentos el estilo declamatorio de una rapera. ¿En qué medida la escritura es para ti liberadora?
No, la escritura no es liberadora y menos aún terapéutica. Pero funciona como si pusieras las cosas en orden y les dieras forma, es decir, como una lucha contra el caos. Escribir, es pasar forzosamente del caos al orden, incluso para mí que escribo dándome golpes un
poco contra todo. Pero el hecho de escribir sobre la violación, por ejemplo, no me parece que sea nada terapéutico o algo que pueda aliviar. Al contrario, es realmente como abrirse las tripas. Hay una mística en todo ello, creo que ha habido libros de otros que me han ayudado mucho. Por eso creo que los míos pueden acompañar a los demás. Es ciertamente lo mismo que creer en Dios: debe haber una recompensa, pero no la tendremos en este mundo. Sin embargo el hecho de creer en ello es una fuerza en sí misma.
Háblanos de la acogida y de las reacciones suscitadas por tu ensayo en España.
Es muy diferente de lo que ha pasado en Francia, no estoy nada mediatizada en España, por tanto las reacciones son más difusas, y más suaves. Es más agradable de vivir. Pero mucho menos remunerador. En Francia, publico libros como hacía de puta, para vivir. En España, es más bien como un flirteo.
¿Cuáles son tus proyectos de cara al futuro? Hemos leído que estabas preparando una adaptación cinematográfica de tu última novela Bye, bye, blondie ¿Cómo vas con eso? ¿Tienes otros proyectos en preparación?
Espero que la película Bye, bye, blondie  se pueda hacer este año, pero no estoy todavía muy segura de que encontremos la financiación. Mientras tanto, estoy escribiendo un libro Tu la veux Tu la prends  y no sé muy bien como acabarlo.
Virginie Despentes nació en 1969 en Nancy. En 1993, publica Fóllame (Mondadori, 1998), seguido de Perras sabias (Anagrama, 1998), Jolies choses (Grasset, 1998), Mordre au travers (Librio, 1999), Teen Spirit(Grasset, 2002) y Bye-bye Blondie (Grasset, 2004). Virginie Despentes es también directora de cine y ha dirigido la película Fóllame adaptada de su novela epónima.

ESCRIBO DESDE LA FEALDAD por Virginie Despentes


"Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica. Y empiezo por aquí para que las cosas queden claras: no me disculpo de nada, ni vengo a quejarme. No cambiaría mi lugar por ningún otro, porque ser Virginie Despentes me pa-rece un asunto más interesante que ningún otro. Me parece formidable que haya también mujeres a las que les guste seducir, que sepan seducir, y otras que sepan casarse, que haya mujeres que huelan a sexo y otras a la merienda de los niños que salen del colegio. Formidable que las haya muy dulces, otras contentas en su feminidad, que las haya jóvenes, muy guapas, otras coquetas y radiantes. Francamente, me alegro por todas a las que les convienen las cosas tal y como son. Lo digo sin la menor ironía."

EL IDEAL DE MUJER BLANCA por Virginie Despentes



"Porque el ideal de mujer blanca, seductora pero no puta, bien casada pero no a la sombra, que trabaja pero sin demasiado éxito para no aplastar a su hombre, delgada pero no obsesionada con la alimentación, que parece indefinidamente joven pero sin dejarse desfigurar por la cirugía estética, madre realizada pero no desbordada por los pañales y por las tareas del colegio, buen ama de casa pero no sirvienta, cultivada pero menos que un hombre, esta mujer blanca feliz que nos ponen delante de los ojos, esa a la que deberíamos hacer el esfuerzo de parecernos, a parte del hecho de que parece romperse la crisma por poca cosa, nunca me la he encontrado en ninguna parte. Es posible incluso que no exista."

LA HEMBRA por Simone de Beauvoir


«Efectivamente, en nuestros días el hombre representa el positivo y el neutro, es decir, el macho y el ser humano, mientras que la mujer es solo el negativo, la hembra. Cada vez que la mujer se conduce como un ser humano, se dice que se identifica con el varón.
Sus actividades deportivas, políticas, intelectuales, el deseo que siente por otras mujeres, se interpreta como una “protesta viril”; no se quieren tener en cuenta los valores hacia los que ella se
trasciende, lo que lleva evidentemente a considerar que ha elegido la opción inauténtica de una actitud subjetiva. El gran malentendido sobre el que descansa este sistema de interpretación es que se admite que es natural para el ser humano hembra convertirse en una mujer femenina: no basta con ser heterosexual, ni siquiera ser madre, para realizar esta
idea. La “mujer, mujer” es un producto artificial que fabrica la civilización como antes se fabricaban castrados; sus supuestos “instintos” de coquetería, de docilidad, se insuflan como al hombre el orgullo fálico; él no siempre acepta su vocación viril; ella tiene buenas razones para aceptar menos dócilmente todavía la que se le ha asignado,».
Simone de Beauvoir, "El Segundo Sexo", 1949
Arte: Adan y Eva de Suzannne Valadon

"Las más coquetas, las más bellas, las que se muestran más amables con los hombres..." por Virginie Despentes



"Son aquellas de entre nosotras que ocupan las mejores posiciones las que han firmado una alianza con los más poderosos. Son las más capaces de callarse cuando se las engaña, de aguantar cuando se mofan de ellas, de adular el ego de los hombres. Las más capaces de adaptarse a la dominación masculina son evidentemente aquellas que ocupan los mejores puestos, ya que siguen siendo ellos los que aceptan o no a las mujeres en posiciones de poder.

Las más coquetas, las más bellas, las que se muestran más amables con los hombres. Las mujeres que se expresan son aquellas que saben acomodarse a ellos. Preferiblemente, aquellas para quienes el feminismo es una causa secundaria, un lujo. Las que no se rompen la cabeza con la cuestión. Y más bien las mujeres más presentables, puesto que nuestra cualidad primordial sigue siendo ser agradables. Las mujeres de poder son las aliadas de los hombres, aquellas de entre nosotras que saben mejor doblar la rodilla y sonreír bajo la
dominación. Las que hacen como si eso no doliera. A las otras, a las furiosas, las feas, las bocazas, se las asfixia, se las aleja, se las extermina. Persona non grata para la flor y nata."
Fragmento de "Teoría King Kong" - Virginie Despentes
Ilustración: Collage de Hannah Höch