domingo, 11 de septiembre de 2016

VENCER AL DRAGÓN - Nick Cave





“La canción es heroica, porque confronta la muerte. La canción es inmortal y con fiereza observa nuestra propia extinción.

La canción emerge del mundo espiritual con un mensaje verdadero: un día, te diré cómo vencer al dragón.

Todos nuestros días están contados. No podemos darnos el lujo de estar inactivos. Actuar en base a una mala idea es mejor que no actuar porque el valor de la idea nunca se vuelve visible hasta que la realizás.

A veces esta idea puede ser la cosa más pequeña del mundo, una pequeña llama que protegés con tu mano y rogás que no sea extinguida por las tormentas y los vientos alrededor.

Si podés mantener esa llama, grandes cosas pueden construirse en torno a ella, que son enormes y poderosas y pueden cambiar el mundo.

Todo sostenido por la más pequeña de las ideas.

Las palabras que he escrito a lo largo de los años son sólo un barniz. Hay verdades que yacen debajo de la superficie de las palabras.

Verdades que se alzan sin avisar, como el lomo de un monstruo marino y después desaparecen.

Tocar y cantar para mí es encontrar una manera de tentar al monstruo a que salga a la superficie.

Es crear un espacio donde la criatura pueda atravesar lo que es real y conocido para nosotros.

Este espacio deslumbrante, donde la imaginación y la realidad se cruzan es donde todo el amor y las lágrimas y la dicha existen.
Éste es el lugar.

Aquí es donde vivimos.”


Nick Cave, tomado de “20,000 days on Earth”



domingo, 28 de agosto de 2016

Enamórate de ti misma con Andrea Echeverri Arias



Pueden mirar este mensaje dirigido a todas las mujeres en el que la artista colombiana hace hincapié en la violencia psicológica y las presiones que las mujeres experimentan en sus vidas cotidianas. Echeverri Arias trae un mensaje positivo y llama a las mujeres a empoderarse mediante el enamorarse de sí mismas. La entrevista fue una colaboración conjunta entre el Centro de Capacitación de ONU Mujeres y la Oficina País de ONU Mujeres para Republica Dominicana, y fue grabada durante la celebración del Día Internacional de la Mujer en 2015, cuando Echeverri Arias se presentaba en Santo Domingo como parte de actividades en conmemoración de la fecha.




Inspirada en la feminista Florence Thomas, la cantante Andrea Echeverri Arias compuso esta canción en la cual se dirige a todas las mujeres para decirles que se olviden de las historias de amor romántico y del príncipe azul y que se enamoren primero de ellas mismas.

Este tema forma parte de Ruiseñora, el último disco de la popular artista colombiana, cuyo tema gira en torno de la condición femenina. Echeverri no duda en afirmar que “es importante seguir hablando de feminismo en el siglo XXI, porque el machismo existe, aplasta, viola, mata y golpea diariamente”, tal como declaró en una reciente entrevista.


«Florence»

Desde chiquitas nos meten en la película del romance y del príncipe azul.
Cenicienta, Blanca Nieves y la Bella Durmiente
son mentirosas ella mienten:
con un beso no nos salvan, no nos despiertan, no nos muestran la luz
porque los hombres no son el propósito de nuestra existencia.
Hay que dejar de vivir, pensar y actuar para a los hombres gustar.
El respeto a la mujer entre todas hay que imaginar, construir e instalar.

Primero enamórate, pero de ti misma.
Construye un mundo propio,
deja de ser el reflejo del otro.
Busca tu misión,
entre mujeres hagamos conexión.
Estudia y trabaja, lee a Florence y no uses faja.
Alimenta tu mente,
sé independiente económicamente.
Construye un mundo propio, de todas tus fuerzas haz acopio.
Mírate a ti misma a través de un nuevo prisma.
Defiende lo tuyo, a cada uno lo suyo,
a cada uno lo suyo.

El hombre y la mujer, ni uno es más que el otro, de esto yo doy fe.
El hombre y la mujer, ni uno es más que el otro, de esto yo doy fe.
La única manera, es de igual a igual es el ying y el yang.
La única manera, es de igual a igual es el ying y el yang.
La única manera es de igual a igual.
Es de igual a igual.
Es de igual a igual.
Es de igual.







Fuente: https://soyunachicamala.wordpress.com/2014/10/17/florence/

lunes, 22 de agosto de 2016

MUJERES de Maureen Murdock




Las mujeres somos tejedoras, nos tejemos con hombres, niños, y unas con otras para proteger la tela de la vida.
Las mujeres somos creadoras, damos a luz a nuestros niños y a los hijos de nuestros sueños,
Las mujeres somos sanadoras conocemos los secretos del cuerpo, de la sangre y del espíritu porque son uno y el mismo.
Las mujeres somos amantes, nos abrazamos con gozo unas a otras, a los hombres, a los niños, a los animales y árboles escuchando con nuestros Corazones sus triunfos y penas.
Las mujeres somos alquimistas, desenterramos las raíces de la violencia, de la destrucción y la profanación de lo femenino y transformamos las heridas culturales.
Las mujeres somos las protectoras del alma de la tierra, sacamos la oscuridad de su escondite y honramos los reinos invisibles
Las mujeres somos buceadoras nos sumergimos en los misterios, donde nos encontramos seguras, maravilladas y plenas de nueva vida.
Las mujeres somos cantantes bailarinas, profetas y poetas, recordamos quienes somos mientras viajamos por la vida

Maureen Murdock

DEJAR ATRÁS FALSAS NOCIONES DE LO HERÓICO - Fragmento de "Ser Mujer: un viaje heróico" de Maureen Murdock

Reacción a la mística femenina

El culto a la supermujer de los años ochenta prometió a las jóvenes que podrían "tenerlo todo": carreras lucrativas y de realización personal, estables matrimonios amorosos en plano de igualdad, y una maternidad satisfactoria. Muchas de las heroínas de hoy se transformaron en supermujeres, en reacción a la mística femenina que sus madres habían soportado o disfrutado en los años cincuenta. Al no haber tenido sus madres la opción de competir en un mundo masculino, ni tampoco de tener o no hijos, se volvieron dependientes del hombre que las mantenía y de los hijos que criaron. Así que compensaron el poder que no pudieron tener en el mundo externo de los hombres, con el poder que ejercieron en la familia.

Las mujeres que no pudieron poner a prueba sus propias capacidades y saberes en el mundo de la remuneración determinado por los hombres, crecieron teniendo expectativas desmesuradas sobre sus maridos, hijos e hijas; esperaban de sus familias lo que no habían podido realizar por sí mismas. Para ello, controlaban y manipulaban, sin tener en cuenta los sentimientos de los demás. En "La segunda fase", Betty Friedan escribe sobre la tiranía de este machismo material:

Ese control, esa perfección sobre la casa y los hijos, esa insistencia en tener siempre razón, eran su versión del machismo; una especie de virtuosismo exagerado, equivalente a la fuerza y poder del hombre, que ella utilizaba para contrarrestar y ocultar su propia vulnerabilidad, su dependencia económica y el desprecio por parte de la sociedad y de sí misma. Al carecer de poder masculino en la sociedad, el único que entonces era reconocido, obtuvo su poder en la familia, manipulando y negando el sentimiento de los hombres y de los niños, junto con sus propios sentimientos reales, tras la máscara de una superficial y dulce rectitud de acero.

Estas madres no podían expresar directamente su soledad, su abandono, su sentimiento de haber perdido. Todo lo que podían hacer era expresar su rabia, que se manifestaba en forma de violentos estallidos frente a sus respectivos maridos e hijos, o como una especie de entumecimiento inducido por el alcohol, la comida, o un exceso de gastos. Sus hijas observaban mientras se oía decir: "No hagas lo que hice yo"... "Haz una carrera"... "Vive tu propia vida"... "Las mujeres no tienen ningún poder"... "No te cases ni tengas hijos hasta que sepas quién eres".

Estos mensajes confundían a la hija. ¿Es que a su  madre no le gustaba ser una mujer, tener un marido y cuidar de sus hijos? ¿Eran sus hijos quienes habían arruinado su vida? ¿Acaso era horrible ser una mujer? ¿Sería que su vida era un fracaso por el simple hecho de ser una mujer? La autodesvalorización y el odio de la madre por sí misma convencieron a la hija de no parecerse a ella. En lugar de ello, sería perfecta. Friedan continúa:

He notado que las mujeres que se sienten menos seguras de sí mismas como mujeres -a la sombra de la autodestrucción de esas madres que no se sintieron suficientemente bien consigo mismas como para querer intensamente a sus hijas-, son las que más tienden a caer en la trampa de la supermujer, intentando ser las "madres perfectas" que no eran sus madres; también intentan ser perfectas en el trabajo, de un modo que no hacen ni siquiera los hombres, que ya han sido habituados desde su infancia a esa clase de juegos. Este machismo femenino, transmitido de madre a hija, esconde el mismo odio inadmisible por uno mismo, la misma debilidad y sentimiento de impotencia, que el machismo esconde en los hombres.


Desafortunadamente, en un esfuerzo por no parecerse en nada a sus madres, muchas jóvenes llegaron a parecer hombres. Midieron su autoestima, su propia definición y valía, en comparación con los patrones masculinos de productividad. Al principio, sus éxitos eran estimulantes, pero cuanto más triunfaban, más se les exigía en tiempo y energía. Los valores femeninos, como las relaciones y el cuidado de los demás, pasaron a un segundo lugar en el logro de sus objetivos. Muchas mujeres empezaron entonces a sentir que nunca llegarían a ser "completas".

(...)

Peg es una mujer de unos cuarenta y cinco años, arquitecto con éxito. durante doce años ha estado diseñando complejos industriales. Tiene hijos adolescentes y un marido que le apoya en su trabajo. Económicamente ha triunfado y le encanta la arquitectura, pero tiene el sentimiento de no haber llegado. "Con independencia de lo que trabaje y de lo profesional que haya llegado a ser, siempre me quedo corta. Trabajo muchas horas, consigno nuevos clientes, mi trabajo es creativo, pero tal como está establecido el sistema, no puedo ganar. Mi padre trabajaba muchas horas, y cuando llegaba a casa, su mujer le tenía la comida preparada, se encargaba de su ropa, y atendía las necesidades de los hijos y de la casa. Yo no tengo una mujer que me haga todo esto. Mis hijos están apenas atendidos, mi marido y yo no tenemos tiempo para hacer el amor, y ni siquiera pienso cómo sería la posibilidad de tener tiempo para mí misma. Tengo la sensación de que la única manera en que podría continuar mi actividad profesional y tener una familia, sería desdoblándome y siendo dos personas a la vez. Quiero a mi familia y me encanta mi trabajo, pero me gustaría que alguien me cuidase".

Lo que muchas heroínas quieren es exactamente lo que sus padres querían y dieron por sentado: alguien que cuidara de ellos; alguien amoroso y enriquecedor para escuchar sus penas, dar masaje a sus cuerpos cansados, apreciar sus éxitos y hacer desaparecer el dolor de los contratiempos. Quieren una relación con lo femenino. Quieren poderse relajar, ser cuidadas y ser aceptadas por lo que son, no por lo que han hecho. Existe un enorme anhelo por lo que se siente como "algo perdido", pero que no se sabe exactamente qué es, y por ello, alivian el dolor con más actividad.




La Gran Simuladora

Nuestra heroína ha aprendido a actuar con eficacia, así que cuando siente una sensación de incomodidad, se lanza al siguiente desafío: un nuevo título académico, una posición de mayor prestigio, un desplazamiento geográfico, una aventura sexual, u otro hijo. Aplaca su sentimiento de vacío mimando su ego con nuevos actos de heroísmo y nuevas realizaciones; se encandila con las ventajas que conlleva el ganar. Existe un flujo súbito de adrenalina cuando se persigue un objetivo, y esta "chispa" enmascara el dolor profundo de no sentirse suficiente. Apenas se da cuenta de este bajón energético que se produce tras la consecución de un objetivo, cuando ya está persiguiendo uno nuevo.

Esta obsesiva necesidad de permanecer siempre ocupada y de ser productiva le protege de tener que experimentar la sensación de pérdida. Pero ¿de qué pérdida se trata? Seguramente ha conseguido todo lo que se proponía, pero a cambio de un enorme sacrificio para su alma; se ha cortado de su relación con su propio mundo interno.

La reacción de la heroína a la dependencia total que su madre tenía de su marido e hijos para su propia realización le hace proponerse ser más independiente y autosuficiente que cualquier hombre, para conseguir cualquier cosa. No dependerá de nadie y actuará hasta estar extenuada. Olvida cómo decir no, será todo para el todo el mundo, ignorando su propia necesidad de ser cuidada y querida. Ha llegado a perder el control, y su relación con su parte masculina interna se ha distorsionado haciéndose tiránica; nunca se permite descansar. Se siente oprimida, pero no comprende el origen de su estado de víctima.

(...)




La mayoría de las historias de heroínas se refieren a la primera parte de sus vidas, cuando construyen una identidad y establecen su papel en el mundo. Esta tarea implica salir a él, adquirir una formación y lograr la máxima profesionalidad; todo ello se convierte en parte de su personalidad y cuando la heroína lo hace concientemente, forma parte de su proceso de la "formación del alma"; después, se convierte en una persona "capaz de dar más y que ya no necesita compulsivamente a otra persona": Esto le da confianza en su poder de elegir y de actuar y una especie de convicción en su propia autonomía.

Las mujeres han de encontrar su autonomía antes de poder lograr su total realización. Y examinar qué significa esta autonomía significa frecuentemente descartar las viejas ideas del éxito. Muchas mujeres han sacrificado una parte excesiva de sus almas en nombre del éxito. Las recompensas del viaje externo pueden ser seductoras, pero en algún punto del mismo la heroína despierta y dice no a las heroicidades del ego: ha tenido que pagar por ellas un precio demasiado elevado.

La heroína puede decir no a los patrones de la supermujer en el trabajo o en la casa, cuando se siente bien consigo misma como mujer y reconoce sus limitaciones humanas; esto puede implicar, incluso, dejar un trabajo y renunciar al poder y al prestigio para volver a sentir de nuevo. O puede que decida que no está obligada a tener la casa más limpia del vecindario, y que su marido y sus hijos deben empezar a compartir las faenas domésticas que les correspondan.

Encontrar la dicha interior del éxito exige sacrificar las falsas nociones de lo heroico. Cuando una mujer puede encontrar la valentía de saberse limitada y darse cuenta de que es suficiente ser tal como es , descubre uno de los verdaderos tesoros del viaje de la heroína; puede desligarse de los caprichos del ego y alcanzar las fuerzas más profundas que se hallan en el origen de su vida. Puede decir: "No soy todo... pero soy suficiente" Entonces se vuelve real, abierta, vulnerable y receptiva a un verdadero despertar espiritual.


lunes, 11 de julio de 2016

LA SABIDURIA DEL FRACASO tomado de "Miedo a la vida"- Alexander Lowen

En el ser humano hay cosas que no cambian dentro de su propio cambio; ya que no hay un día que sea igual al otro; no hay una vida idéntica a la precedente.


Todo cambia, pero mi proceso es siempre el mismo; las criaturas humanas son creaciones pasajeras, e impermanentes, esto permite mantener al hombre anclado a la realidad de su ser y prevenir su exceso de ego.


Dado el poder que tiene el "yo" para gobernar el mundo, es muy fácil que el individuo pierda su humildad y se crea Dios.


En definitiva esto significa asumir la responsabilidad de su sino, dado que la cuestión principal reside en que hemos sido adoctrinados en la idea de que éxito y fracaso están en nuestras manos; esto equivale a cargarle a este; un equivalente moderno de la culpa: "el temor al fracaso".


Ocurre que detrás de todo malestar, descontento y quejas, suele haber sensación de fracaso.


Mientras que el fracaso es estar mal e ir hacia abajo; el éxito se lo asocia con el sentimiento de estar bien, de ir hacia arriba , lo que en definitiva, asegura una receta segura para la neurosis.


El éxito tiene un sabor dulce cuando llega por si mismo, pero es amargo, si tenemos que sacrificarnos por el.

Cuando en las sociedades modernas, la producción y el consumo están muy relacionadas, la gente queda como "suspendida" en sus propósitos; ya que el "premio" en términos de placer y satisfacción que provoca el esfuerzo creativo; resulta inmediato.


En nuestra "cultura tecnológica" vivimos de la utopía de que todos los problemas que generamos podrán ser resueltos.....mientras tanto, nuestros " placeres" son apenas, placeres momentáneos, antes de que nuestros anhelos de éxito....nos vuelvan a empujar hacia arriba.


Permanecemos suspendimos en la ilusión del éxito, y por eso aspiramos constantemente a subir mas y mas; cuando la genuina sabiduría nos indica que "todo lo que sube....debe bajar".


Cuenta Lowen que cuando era joven era muy egocéntrico que aspiraba a ascender en el mundo, que deseaba éxito y fama, y que a pesar de haberse graduado en Leyes y haber obtenido el doctorado, no conoció el éxito ni la fama en el Doctorado ni en el Derecho, era la época de la Depresión, y con su profesión no podía mantenerse económicamente. Este fracaso lo obligo a buscar otras cosas.


Su interés por la relación cuerpo-mente lo llevo a conocer a William Reich y pasar por un entrenamiento terapéutico. Con su ímpetu juvenil, quiso ser medico y ejercer la terapia reichiana para alcanzar una potencia orgasmica total, pero no lo logro del todo dado que aun estaba empeñado en tener éxito y fama.


Entonces comenta con cierto dejo de ironía, que tras haber fundado un Instituto y haber escrito varios libros, la gente lo considera un triunfador y un famoso; y en comparación con sus ambiciones juveniles...ahora es un "fracaso", es una criatura imperfecta, no ascendió a las cumbres olímpicas, y ha conocido el éxtasis del orgasmo total al igual que la mayoría de las personas, solo en contadas ocasiones; no se ha liberado de las tensiones, de los problemas, y de las preocupaciones diarias. ; dice además , que a sus libros no los considera best sellers y que su Instituto es pequeño.


Sin embargo siente gran placer por su vida y por su trabajo, pero no puede decir que se halle exento de dolor.


Considera que su "gran "viraje"se produjo a partir de aceptar su "fracaso", desde entonces logro mayor paz interior, felicidad y un poco de sabiduría. Comenta que parte de esta sabiduría deriva de haberse dado cuenta de que éxito y fracaso no son criterios validos para vivir.


Manifiesta que el fracaso puede tener, si se lo quiere ver, un efecto aleccionador positivo; lo cual me hizo detenerlo y revisar su comportamiento autodestructivo; le posibilito un nuevo comienzo; y que al aceptar el fracaso lo libero de su lucha por superar el sentimiento interior de fracaso.




sábado, 25 de junio de 2016

EL PARADIGMA SERVICIO FEMENINO/COMPENSACIÓN MASCULINA - Gail Pheterson


«El paradigma servicio femenino/compensación masculina corresponde a un intercambio social desigual; intercambio que yo he llamado “prostitucional” con el fin de hacer explícitas las bases materiales concretas de las convenciones heterosexuales. Ya sean públicamente consagradas por la ceremonia del matrimonio o clandestinamente negociadas en la industria del sexo, las relaciones heterosexuales se construyen socialmente y psicológicamente sobre el postulado del derecho de los hombres sobre el trabajo de las mujeres. Incluso aquellos que denuncian la vejación y la violencia contra las mujeres llevada a cabo por los hombres, cuestionan raramente los privilegios de los hombres en los dominios sexuales, domésticos y reproductivos».
Gail Pheterson, El prisma de la prostitución, 1996.

TEORÍA KING KONG. Entrevista con Virginie Despentes

Escrito por Henri Belin/Susana Arbizu

(14/03/2008)



Virginie Despentes escribe poniendo el dedo en la llaga.
Gritando, desnudándose, sufriendo, insultando y gozando, consigue no sólo descolocarnos y hacernos reír, sino sobre todo, hacernos pensar: si su discurso nos interpela y nos llega, es porque viene de sus tripas y no de elucubraciones académicas o universitarias como hubiéramos podido esperar de una supuesta “teoría” feminista.
En este caso se trata de una teoría encarnada, por ella misma, que lejos de abstracciones intelectualoides toma cuerpo en esta “proletaria de la feminidad” educada en el punk-rock, gracias al cual es capaz de decir hoy, con orgullo, que su monstruo personal sigue habitándola y asegurándole el poderío que la fundamenta. Virginie nos habla de ella y de su recorrido vital, de su “ser mujer” y de las lecturas que la han marcado, en especial la de la feminista americana Camille Paglia y del impacto que tuvo en ella su visión de la violación como el riesgo necesario a asumir en el recorrido de la mujer contemporánea emancipada. Sus palabras nacen de la vivencia que atraviesa su cuerpo, un cuerpo de mujer, expuesto, violentado, exhibido, pero sobre todo un cuerpo deseante, gozoso, orgulloso de mostrarse, de desear y de expresarse tal cual es. Toda una lección de orgullo femenino al que desgraciadamente no estamos acostumbradas.



Su frescura es como un balón de oxígeno que renueva el pensamiento feminista al indicar un camino que se abre a otras corrientes, no tan blancas, no tan burguesas, posicionadas en y desde la marginalidad, donde las excluidas entre las excluidas y las parias entre las parias osan tomar la palabra. Virginie “osa” también hablar de pornografía y de prostitución, haciéndose preguntas justas, paseándose por su biografía para descansar en una reflexión más amplia que lo puramente individual; reflexión ambiciosa que cuestiona la emancipación masculina, la hipocresía de los mass-media, el paternalismo de estado, los géneros, las condiciones de trabajo de las prostitutas o de las actrices porno, entre otras, de las que nadie, nunca, osa decir nada.
Teoría King Kong aparece además en un momento necesario en que el feminismo “anestesiado” parece no tener ya mucho que conquistar; un momento en el que la trampa del impasse familiar del “qué-maravilloso-es-ser-mujer" (1) fomenta una nueva forma de alienación en nuestra sociedad occidental de mujeres y madres aparentemente “emancipadas”, impidiéndonos reconocer y designar los numerosos grilletes de la feminidad y de la masculinidad que todos y todas hemos, tan dócilmente, integrado. Por eso también su proposición final sobre el feminismo como aventura colectiva para tod@s, hace de esta Teoría King Kong un grito no sólo necesario, sino sobre todo liberador y revolucionario.
“Porque el ideal de la mujer blanca, seductora pero no puta, bien casada pero no a la sombra, que trabaja pero sin demasiado éxito para no aplastar a su hombre, delgada pero no obsesionada con la alimentación, que parece indefinidamente joven pero sin dejarse desfigurar por la cirugía estética, (…) esta mujer blanca feliz que nos ponen delante de los ojos, ésa a la que deberíamos hacer el esfuerzo de parecernos, a parte del hecho de que parece romperse la crisma por poca cosa, nunca me la he encontrado en ninguna parte. Es posible incluso, que no exista.”
Nota 1: Monique Witting: “Ya estamos hoy de nuevo en la trampa , en el impasse familiar del “que –maravilloso -es-ser-mujer” ,Teoria King Kong, Melusina, 2007

ENTREVISTA A VIRGINIE DESPENTES
¿Qué aspectos de la condición femenina actual y del discurso feminista dominante te han llevado a escribir este libro?
Este libro lo he escrito en Francia, donde existe un problema con la traducción de los libros feministas
americanos publicados en los 90. Cuando Elisabeth Badinter publica por ejemplo Fausse Route en 2003, puede permitirse la referencia a Against our Will  de Susan Brownmiller, publicado en 1975, como revelador de la situación del feminismo en los Estados Unidos. La decisión de escribir Teoria King Kong,en mi país de origen, es ante todo una invitación
a leer lo que se ha escrito pero que está todavía sin traducir: me refiero a Sprinkle, Paglia, Carole Queen, Pheterson, etc.
Pero el deseo de escribir este libro surge de muchos lugares diferentes:  nace también de la historia de la película Fóllame y de las entrevistas que nos hicieron después de su estreno y en las que hubo que “teorizar” mucho acerca de la violación, la pornografía, la violencia
femenina, etc.. Yo no tengo formación universitaria y la teoría  no era algo a lo que estuviera acostumbrada pero tuvimos que formular sobre la marcha algunos conceptos, explicando a posteriori lo que habíamos intentado hacer al realizar esta película.
¿En qué ámbitos la revolución feminista iniciada en los años 70, te parece no haber llegado lo suficientemente lejos e incluso vivir, hoy, un  cierto retroceso?
Los modos de contracepción masculina y la legalización del aborto gratuito y anónimo son dos temas, en lo que concierne a la heterosexualidad, que hubiera sido importante trabajar más activamente.
Hoy, cuando veo las películas del “Box office” o si le echo un ojo a MTV, tengo la impresión de que a las mujeres se les trata con mucho sadismo, se les ve demasiado a menudo con la cara ensangrentada arrastrándose por el suelo; me parece que faltan hombres jóvenes en braguitas, corriendo y llorando por el bosque y perseguidos por mujeres
maníacas con enormes motosierras.
El bloqueo es patente en todos los ámbitos: cuando una mujer se presenta a la presidencia y se la juzga como mujer; cuando ves que las mujeres están infra-representadas a la hora de ocupar puestos de prestigio; cuando no se les enseña a las niñas a defenderse físicamente en la escuela y que no se les da ninguna educación ni sobre la violación, ni sobre el después de la violación…

¿Te parece que los límites y tabúes anti-sexo (prostitución, pornografía, etc) del feminismo liberal están en relación con el tipo de mujer al que se dirige el feminismo dominante? Desde ese punto de vista ¿te parece importante reivindicar tu condición de “proletaria de la feminidad” para situar el lugar de donde surge tu discurso?
Yo no veo que haya realmente un “feminismo dominante”. En Francia por seguir hablando de lo que mejor conozco, se celebra el centenario del nacimiento de Simone De Beauvoir publicando una foto de ella..... en bolas, en la portada de una revista. Y en ese número especial se evita, sobre todo, entrevistar a alguna feminista “tradicional”. Escritoras, actrices, jovencitas, eso , pero ninguna historiadora, ninguna militante, ninguna gran figura del feminismo. 
No veo que haya feminismo dominante. A este respecto, aunque el discurso de algunas feministas liberales o de la vieja escuela, me canse o me saque realmente de quicio, aún así, me siento cercana a ellas si me posiciono respecto a un poder que, efectivamente, es dominante.  Yo no tengo ningún problema con el discurso anti-porno, por ejemplo. Creo que alguien debe asumirlo. Y mi papel es el de asumir el opuesto. Pero para que yo pueda plantear un discurso “pro-pornografía”, es necesario que antes se haya hecho la crítica de la pornografía. Y no creo que el discurso anti-pornografía del feminismo liberal tenga suficiente eco. Lo único que realmente se escucha, desde mi punto de vista, es el discurso religioso.
Ahora bien, sí que me parece  importante precisar de donde vengo, es decir, ni de las clases acomodadas, ni de la universidad, porque en general las mujeres que toman la palabra feminista son mujeres que proceden de un medio social particular, la alta burguesía, y que tienen una formación escolar específica, la universidad. Estaría bien que ellas se molestaran,  también, en precisar desde donde toman la palabra.
En el plano teórico, el feminismo disidente que tú profesas parece más cercano de las feministas de Estados Unidos. Explícanos por qué.
El discurso feminista francés ha estado confiscado, desde los años 70, por blancas burguesas heterosexuales procedentes de culturas religiosas. Creo que ellas pusieron mucho empeño en apartar del feminismo a todas aquellas que no eran lo bastante correctas. Creo que estaban muy interesadas en entenderse con los hombres dirigentes, que fueran maridos o colegas de trabajo. También, todo hay que decirlo, hubo una reacción extremadamente fuerte por parte de los intelectuales franceses hombres, para  ridiculizar el feminismo y minimizar su interés. Una reacción a la que se dio por otra parte mucho bombo tanto en la prensa como en la televisión. El feminismo francés se quedó en un estado medio moribundo, nada excitante para la gente de mi generación, defendido por mujeres demasiado dignas y honestas. No ha habido un equivalente a la “Sex War” americana en la que los discursos pudieron confrontarse y  precisarse.
¿Cómo explicas la impermeabilidad relativa de Francia a los discursos de las feministas americanas? ¿Te parece que hay diferencias considerables entre España, donde vives ahora, y Francia, tu país de origen?
Hay más libros traducidos y publicados, eso es evidente. Me da la impresión de que España no alimenta el mismo complejo que tenemos en Francia respecto a Estados Unidos. En Francia estamos, de hecho, colonizados culturalmente por Estados Unidos desde los años
50.  Hay un resentimiento. Y Francia es un país que goz
ó en su día de una gran proyección internacional, creo que nos cuesta asumir que ya no le interesamos a mucha gente, así que  nosotros tampoco nos interesamos ya por gran cosa. Me da la impresión de que España es un país que tiene otro tipo de complejos, otros nudos, pero pocas cuentas pendientes con los Estados Unidos.
A pesar de tu virulencia respecto a las diferentes manifestaciones del machismo masculino, insistes varias veces en tu libro sobre la suerte, intrínsecamente ligada, de hombres y mujeres, en la búsqueda de su emancipación. Por ejemplo, concluyes Teoria King Kong con estas palabras que asignan al feminismo un objetivo más global y que sobrepasa los límites de los géneros: “ El feminismo es una aventura colectiva para las mujeres pero también para los hombres y para todos los demás” “No se trata de oponer las pequeñas ventajas de las mujeres a las adquisiciones de los hombres, sino de desbaratarlo todo”. ¿Cabe por tanto una redefinición del sujeto político del feminismo – que ya no estaría únicamente limitado a la mujer – vinculada al cuestionamiento de la norma heterosexual y de los roles asignados a cada sexo?
Lo que está claro, es que si hubiera nacido hombre yo no estaría contento. Sorprende ver la cantidad de hombres que dan la impresión de vivir aferrados de ese modo a su argolla de masculinidad. Se trata en todo caso de una amputación emocional brutal, constante y de lo más exigente. Creo que asistimos en directo al hundimiento de la “norma heterosexual”, y que sería urgente acompañarlo de discursos innovadores sobre la masculinidad. Si nos imaginamos que las cosas van a seguir veinte años más, tal y como están, creo que asistiremos a una verdadera explosión de los géneros y de las convenciones culturales y políticas que nos constriñen desde hace siglos.

El problema es que la guerra siempre ha servido para eso, regularmente: para volver a poner los contadores a cero, eliminar las brechas ideológicas previas y llevar a las naciones a un estado de estupor y de ruinas. Desgraciadamente, es probable que la guerra intervenga todavía en nuestras historias, y que esto a lo que asistimos, lo paren y lo borren de las memorias. De ahí la importancia,
me parece a mí, de publicar las cosas, y de difundirlas con el mayor eco posible, de que queden algunas huellas de lo que estamos viviendo.
En ese sentido, la cuestión de la liberación de los deseos y de la sexualidad ¿te parece determinante en esta marcha hacia la emancipación? En tu libro por ejemplo, asimilas la censura de la producción pornográfica a un mecanismo de control de los deseos.
Pienso que el control de la pornografía, a lo que apunta en principio, es a controlar la sexualidad
masculina. La cuestión en el caso de la sexualidad femenina ni siquiera se plantea, ha sido reprimida con demasiada eficacia. Cuando hicimos la película, nos preguntaron muy seriamente y en repetidas ocasiones, por qué queríamos 
“confiscar” la sexualidad de los hombres. Como rodábamos imágenes con un contenido sexual explícito, estábamos “confiscando”. Si te paras un momento a pensarlo, es impresionante ver hasta qué punto la represión de la homosexualidad masculina se halla  en el centro mismo de todos los conflictos en torno al sexo y a su representación. Creo que es un tabú central. A los hombres, en principio, no les  apetece realmente follar con  mujeres. Sobre todo tienen ganas de juntarse entre ellos y de hacer toda una serie de cosas, juntos. Hay que cogerlos desde la cuna, vigilarlos sin parar y machacarlos sin cesar con propaganda hetero, para que se resignen a copular con mujeres.
Teoría King Kong es también el resultado de un recorrido más individual y personal que marca una reconciliación contigo misma. Cuentas en el libro como a raíz del escándalo provocado por la película Fóllame, intentaste sin éxito volver al redil escondiendo tu “parte monstruosa”. ¿Hoy te alegras de haber recuperado tu parte King Kong?
Cuando observo a las mujeres que hacen todos esos esfuerzos para ser mujeres correctas, sí, me alegro continuamente de no haberlo conseguido.
¿En qué medida  la actitud punk que reivindicas constituye para ti, un modo de vida y una ética, donde la marginalidad representa un vector de emancipación necesario, aunque difícil y doloroso a veces?
El punk ha sido realmente mi formación de base, y de hecho sigo viendo el mundo a través de un prisma muy punk. Hoy viene muy bien, el “no futur” es un concepto más realista que nunca.
No respetar el reconocimiento, no respetar lo que es honorable, es una fuerza en un mundo donde la confusión alcanza el nivel que conocemos. También creo que el punk es una buena escuela porque se aprende muy pronto a no hacer lo que le gusta a la familia, a decepcionar a los profesores y a no escuchar a los educadores. Cuando una es joven, piensa que está mal pero que lo hace de todos
modos porque es más divertido, y al envejecer, te das cuenta de que eso te ha salvado.
Aunque puntuado de pasajes púdicos, relacionados con la fuerza de los episodios autobiográficos revelados, hay en tu texto una vertiente jubilatoria que se manifiesta en toda su plenitud. El tono corrosivo y acerado no deja de recordar por momentos el estilo declamatorio de una rapera. ¿En qué medida la escritura es para ti liberadora?
No, la escritura no es liberadora y menos aún terapéutica. Pero funciona como si pusieras las cosas en orden y les dieras forma, es decir, como una lucha contra el caos. Escribir, es pasar forzosamente del caos al orden, incluso para mí que escribo dándome golpes un
poco contra todo. Pero el hecho de escribir sobre la violación, por ejemplo, no me parece que sea nada terapéutico o algo que pueda aliviar. Al contrario, es realmente como abrirse las tripas. Hay una mística en todo ello, creo que ha habido libros de otros que me han ayudado mucho. Por eso creo que los míos pueden acompañar a los demás. Es ciertamente lo mismo que creer en Dios: debe haber una recompensa, pero no la tendremos en este mundo. Sin embargo el hecho de creer en ello es una fuerza en sí misma.
Háblanos de la acogida y de las reacciones suscitadas por tu ensayo en España.
Es muy diferente de lo que ha pasado en Francia, no estoy nada mediatizada en España, por tanto las reacciones son más difusas, y más suaves. Es más agradable de vivir. Pero mucho menos remunerador. En Francia, publico libros como hacía de puta, para vivir. En España, es más bien como un flirteo.
¿Cuáles son tus proyectos de cara al futuro? Hemos leído que estabas preparando una adaptación cinematográfica de tu última novela Bye, bye, blondie ¿Cómo vas con eso? ¿Tienes otros proyectos en preparación?
Espero que la película Bye, bye, blondie  se pueda hacer este año, pero no estoy todavía muy segura de que encontremos la financiación. Mientras tanto, estoy escribiendo un libro Tu la veux Tu la prends  y no sé muy bien como acabarlo.
Virginie Despentes nació en 1969 en Nancy. En 1993, publica Fóllame (Mondadori, 1998), seguido de Perras sabias (Anagrama, 1998), Jolies choses (Grasset, 1998), Mordre au travers (Librio, 1999), Teen Spirit(Grasset, 2002) y Bye-bye Blondie (Grasset, 2004). Virginie Despentes es también directora de cine y ha dirigido la película Fóllame adaptada de su novela epónima.