jueves, 3 de julio de 2014

La postura del cuerpo y su transformación

La vida como gimnasia para el alma
Vincenzo Rossi




"La vida puede vivirse como un camino hacia la plenitud cuando logramos despertar nuestra visión más profunda y nuestro amor escondido. Nos daremos cuenta que se trata de un excitante y maravilloso viaje en el que cada nuevo día representa una ocasión para descubrir una nueva fuente interior, una nueva manera de vivir. Cada etapa tiene un sentido profundo que no se descubre por intentar cambiar las cosas que suceden, sino cambiando la manera de mirarlas. En un trabajo de integración psico-corporal, la gimnasia, además de estar en el gimnasio mismo, está también en casa, en el trabajo, en la calle. Cuando esto se realiza dentro de un trabajo de autoconocimiento y de desbloqueo del cuerpo, en un grupo de movimiento por ejemplo, nos damos cuenta de que una parte del propio potencial inexpresado logra conectarse y expresarse: adquirimos así un instrumento que podemos usar para vivir mejor. La vida se transforma así, en un gimnasio donde ejercitamos día tras día, nuestras cualidades innatas, nuestro potencial no reconocido. Nadie pretende desarrollar sus músculos sin un duro trabajo gimnástico. Del mismo modo en el campo afectivo y psicológico, en la vida de las relaciones, en el terreno mental, necesitamos ejercicios concretos que nos hagan salir de la jaula de nuestro “personaje de vida” que nos reduce nuestra gama de posibilidades de respuesta.

Por ejemplo, si mi vida afectiva es carente, mis manifestaciones emocionales son débiles y mis relaciones difíciles, no puedo pretender de mí mismo, en razón de un ideal de amor universal, ser amoroso con todo y con todos. Lo que sí puedo es, gracias a un contacto con mi naturaleza afectiva, caminar hacia el amor, con pequeños gestos y actos que hagan crecer el amor que llevo dentro.

Otro error o ilusión es la de imaginar que me volveré completamente distinto de lo que soy, o aún más: que me volveré el opuesto de aquel que soy. Un auténtico desarrollo no implica nunca una negación, un sacrificio de aquello que somos para hacer lugar a aquello que podríamos ser. A menudo caemos en la tentación de querer borrar las maneras ‘equivocadas’ de ser, en vez de considerarlas como una realidad limitante, incompleta, que tiene necesidad de desarrollo. En otros términos: en un proceso de desarrollo interior sólo puede crecer aquello que ya existe aunque de un modo reducido. Es decir, si quiero volverme musculoso, no tengo otra opción que hacer crecer los músculos que ya tengo; nadie, en efecto, me regalará otros músculos mas grandes’.

El cambio es enriquecimiento, no renuncia. Puedo ser como soy, ya sea tímido, introvertido, muy sensible, pero mi proceso de crecimiento me llevará a adquirir también momentos de fuerza, de coraje y hasta, en cierto momento, de endurecimiento. O bien podré ser eficiente y activo y que mi proceso de vida reclame comenzar a vivir y a apreciar la pasividad, la ternura, la condición de necesidad.

Todos necesitamos completarnos, enriquecernos. El proceso de crecimiento no se realiza sólo por el conocimiento: tiene que ser llevado a la materia, encarnado, vivido con el cuerpo, además de vivirlo con la mente. He aquí, entonces, que la vida se vuelve el ámbito donde mis potencialidades, al traducirlas en experiencias, harán desarrollar mis ‘músculos’ interiores.

El movimiento nos hace crecer

Cuanto más entramos en este proceso evolutivo aceptando los cambios dentro de nosotros y en la vida alrededor de nosotros, tanto más descubrimos la esencia creativa de la vida que manifestamos con todos nuestros recursos físicos y psíquicos: es el milagro de la Vida que está en continua re-creación, divertida y regeneradora como toda recreación.

Y es precisamente el movimiento el que permite que la Esencia, aparentemente estática, se manifieste de manera dinámica, en multiplicidad de nuevas formas, cada vez más plena, más evolucionada: es el principio de la evolución, una aparente repetición que, poco a poco, se acerca a la plenitud. El repetir, por lo tanto, no es una aburrida condena, como una malentendida filosofía de la reencarnación podría inducir a creer: se trata, más bien, de una creativa y maravillosa danza que en su constante renovación nos acerca a la plenitud, restituyéndonos aquel placer de vivir que es la natural expresión de nuestra realidad más esencial.

En lo que concierne a nuestra vida de todos los días, podemos fácilmente reconocer nuestra falta de plenitud. A veces será el ansia, la inquietud, la depresión las que pondrán en evidencia la carencia, el déficit. Y entonces comenzaré a hacer tentativas para cambiar, quizás de trabajo o bien el look, hasta que me de cuenta de que me es más útil cambiar de actitud, de manera de comportarme, de ser, de sentir y comenzaré a probar otros nuevos movimientos en mi vida: estaré creciendo. Darnos cuenta de nuestra falta de plenitud, nos impulsa a movernos, a ir al encuentro de aquello que nos falta.

Cuando el cuerpo se expresa en el fluir del movimiento, además de resquebrajarse la rigidez del personaje-postura, se entra en el movimiento de la vida atrapando así su secreto. Aprendemos a trasformarnos y a crear y a re-crear descubriendo la alegría de la recreación. Esta es una manera de ir al encuentro de nuestra plenitud."



Reflexiones extraídas del libro de Vincenzo Rossi, director de Rio Abierto (Italia) y profesor invitado en la formación del Sistema de Centros de Energía de Barcelona. “La Vida en Movimiento”. Editorial Kier

lunes, 16 de junio de 2014

MENTALIDAD DE ABUNDANCIA



Resumen: El siguiente artículo pretende servir de guía para el desarrollo y el entendimiento de la mentalidad de abundancia, en realidad hay muchos autores que la citan, pero yo me he enfocado en seguir el significado del autor Stephen R. Covey.

Palabras clave: Mentalidad de Abundancia, Ganar / Ganar, Buenos Hábitos


1. Introducción.

"Algunas personas han aprendido a ganar bien, pero no a vivir bien."
Anónimo.

En nuestra vida cotidiana hemos visto como siempre estamos expuestos a una vida de competitividad y mentalidad de escasez, desde pequeños nos han enseñado a competir por ser los mejores, ser el primero de la clase, ser el más popular de la escuela, luchar para resultar ganador en deportes y un sinfín de ejemplos al que la sociedad nos expone. No es de extrañar que en nuestros trabajos también vivamos con una sociedad de escasez, donde todo se cree que algo bueno que le ocurra a una persona es algo bueno que dejara de ocurrirme a mí.

Covey describe la mentalidad de abundancia de la siguiente manera:

Mentalidad de abundancia, significa que, en lugar de ver la vida como una competición con un solo ganador, se ve como un cuerno de la abundancia repleto de oportunidades, recursos y riqueza cada vez mayores. Uno no se compara con los demás y siente verdadera alegría Por sus éxitos. Las personas con mentalidad de escasez son resultado de una identidad basada en la comparación y se sienten amenazadas Por el éxito de los demás. Aunque finjan y digan otra cosa, saben que les consume. Los poseedores de una mentalidad de abundancia ven a sus competidores como unos de los profesores más valorados e importantes. Esos mismos atributos —integridad, madurez y mentalidad de abundancia— describen a la perfección a un equipo complementario.[1]

2. Viviendo la mentalidad de abundancia.


“En ellas predominan los pensamientos de abundancia solo conocen la riqueza y en sus mentes no cabe nada más. Tanto si son conscientes como si no, esos pensamientos de riqueza son los que les han aportado la riqueza. Es la ley de la atracción en acción.”[2]

The Secret, Rhonda Byrne

Paso 1 – Autoevaluación. Lo primero, antes de poner en práctica la mentalidad de abundancia es hacerse un autoanálisis. Responderse la siguiente pregunta.


¿En mi vida personal, profesional, familiar, etc. Dejo que domine en mí la mentalidad de abundancia o la mentalidad de escasez?

Paso 2 – Comprender. Comprender un poco mejor que estamos tratando de hacer. Aconsejo las siguientes fuentes: Los 7 Hábitos de la gente altamente efectiva y el 8vo Habito – Steven Covey, y aunque no me gusta el contexto tan metafísico y esotérico, El secreto – Rhonda Byrne. Aunque este paradigma de pensamiento es encontrado en la mayoría de libros de autoayuda.

Paso 3 – Aplicar. En la vida uno debe ser 10 % palabras, 90 % ejemplo. Lo mejor siempre cuando uno quiere que algo se lleve a cabo es aplicar, aplicar y aplicar. Hazlo un habito y veras que tu vida será un poco más gratificante.

Paso 4 – Enseñar. Una vez que lo vayas haciendo un hábito, enseña lo que has aprendido para así lograr un ambiente más colaborativo, veras que si lo aplicas en tu trabajo, la sinergia va a ser increíble, tu grupo no estará peleando por quedar bien con el jefe, todos estarán trabajando por algo más grande y gratificante.

Paso 5 – Evalúa resultados. La mentalidad de abundancia es algo poderoso, una vez la hayas hecho parte de tu vida mira los resultados positivos que has obtenido, saca una lista y mira cómo puedes aumentar esos resultados.

Referencias

[1] Covey, Steven; El 8vo Hábito; Paidos. Pag: 173 – 174
[2] Byrne, Rhonda; The secret; Paidos. Pag: 20 - 21


Fuente: www.sinergizar.com

domingo, 12 de enero de 2014

¿Para qué necesito yo un hombre?



"Así que, ¿a dónde me lleva todo esto? ¿Para qué necesito yo un hombre? Lo necesito porque resulta que lo adoro, que su compañía me da alegría y placer y que, como decía el abuelo de una amiga mía, "a veces la vida es demasiado dura par estar solo y a veces es demasiado buena para estar solo"."

Libro: "Comprometida" de Elizabeth Gilbert
Ilustración: Eva Armisén

¡A por el 2014!





"Si las mujeres bajaran los brazos, el cielo se caería"


Proverbio africano

A l i m e n t a r E l M a n a n t i a l, A b a s t e c e r E l E s t a n q u e



"Para crear, hacemos uso de nuestro manantial interior.

Como artistas debemos comprender que somos responsables del mantenimiento de ese ecosistema artístico.

Si no prestamos suficiente atención al cuidado del estanque, es posible que se deteriore, se vacie o se degrade.

Todo período intensivo de trabajo creativo se nutre profundamente de nuestro manantial artístico.

Si uno abusa de él, como la pesca en una laguna, se corre el riesgo de que disminuyan los recursos.

Debemos aprender a autoalimentarnos.

Debemos estar lo suficientemente alertas para regenerar recursos creativos a medida que los extraemos, repoblar el estanque, proceso al que llamo alimentar el manantial .

El arte nace en la atención; su partero es el detalle.

Para funcionar en el lenguaje del arte, debemos aprender a vivir en él de manera confortable.

El lenguaje del arte es la imagen, el símbolo.

Es un lenguaje sin palabras, aún cuando el mismo arte consiste en perseguirlo con las palabras.

¿Cómo alimentamos el manantial?. Lo alimentamos con imágenes.

El arte es una búsqueda del cerebro artístico, de imágenes, hogar y refugio de nuestros mejores impulsos creativos.

Al nutrir el manantial piensa en la magia; piensa en deleitarte, en divertirte.

No pienses en el deber.

No pienses en hacer lo que deberías hacer: sentarte a leer un aburrido texto recomendado por la crítica.

Trata de hacer lo que te atrae, explora lo que te interesa; piensa en el misterio, y no en la maestría.

Sigue el sentido de lo misterioso, no tu sentido de que deberías conocer más acerca de las cosas.

A la búsqueda de realizada por el cerebro artístico se llega a través del ritmo, no de la razón.

Cualquier acción regular y repetida alimenta el manantial.

Ducharse, nadar, fregar, afeitarse, conducir un coche, todas éstas son actividades regulares y repetitivas que nos permiten cruzar desde nuestro cerebro lógico hacia nuestro cerebro artístico, más creativo...

Comienza a aprender cuál de todas estas situaciones son mejores para tí úsalas.

Mantén al alcance de la mano siempre un anotador o un grabador cuando conduces.

Steven Spielberg afirma que sus mejores ideas le han surido en la autopista.

Necesitamos ir al encuentro de nuestras experiencias de vida, no eludirlas."



Libro: "El camino del artista" de Julia Cameron
Ilustración: Eva Armisén

E n t u s i a s m o



"A lo largo del tiempo, lo que un artista necesita es entusiasmo, no disciplina. El entusiasmo no es un estado emocional. Es un compromiso espiritual, una entrega amorosa a nuestro proceso creativo, un reconocimiento amoroso de toda la creación que nos rodea.
El entusiasmo es una reserva de energía en movimiento que está conectada con el flujo de la vida misma. El entusiasmo se cimenta en el juego y no en el trabajo. Lejos de ser un soldado descerebrado, nuestro artista es nuestro niño interior, nuestro compañero de juego. Como sucede con los compañeros de juego, lo que establece un lazo duradero es la alegría y no el deber.

Es posible que nuestro artista se levante al amanecer para saludar a la máquina de escribir o al atril en la quietud de la mañana; pero este evento tiene más que ver con un amor de niño hacia una aventura secreta que con una disciplina férrea. Lo que otras personas pueden considerar una disciplina es en realidad una cita para jugar que hacemos con nuestro niño artista: "Te espero a las seis de la mañana para juguetear con este guión, pintura, escultura..."

Nuestro niño artista puede ser atraído cuando se trata al trabajo como un juego. La pintura es fantástica, nada mejor que sesenta lápices de colores bien afilados. Muchos escritores prefieren antes que la computadora el reconfortante traqueteo de una sólida máquina de escribir trotando como un caballito. Muchos artistas decoran sus lugares de trabajo como espacios de juego: ...


Recuerda que el arte es un proceso, y el proceso debe ser interesante. Para nuestros propósitos, la frase "el viaje es la única meta" puede querer decir que nuestro trabajo creativo es la creatividad en sí misma actuando en el campo temporal. En el corazón de este juego anida el misterio del regocijo."


Libro: "El camino del artista" de Julia Cameron
Ilustración: Eva Armisén

A t e n c i ó n





"A menudo un bloqueo creativo se manifiesta como adicción a la fantasía. En vez de trabajar o vivir en el ahora, nuestra mente se entrega en devaneos de sueños diurnos, de los "podría ser", "habría sido", "debería haber sido". Uno de los grandes malentendidos acerca de la vida artística es que requiere grandes impulsos de desvarío. La verdad es que una vida creativa implica grandes dosis de atención. La atención es un modo de conectarse y sobrevivir.

El premio de la atención es siempre la curación. Puede comenzar con la curación de un dolor en particular: el amante perdido, el niño enfermo, un sueño hecho trizas. Pero lo que finalmente se cura es el dolor que subyace por debajo de todos los dolores: el dolor de que todos estamos, como dice Rilke, "inexpresablemente solos". Más que nada, la atención es un acto de conexión".


Del libro de Julia Cameron "El Camino del Artista"
Ilustración: Eva Armisén