domingo, 21 de octubre de 2012

La carta de El Diablo o El Demonio en el Tarot Madrepaz (Motherpeace Tarot)

"La mujer salvaje representa la esencia femenina instintiva, ya que dentro de toda mujer, alienta una vida secreta, una fuerza poderosa llena de buenos instintos, de creatividad apasionada y de sabiduría eterna.
A menudo los constantes esfuerzos de la sociedad por "civilizar" a las mujeres y constreñirlas a unos roles rígidos las han dejado sordas a los dones que albergan en su interior.
Clarissa Pínkola Estés
"


"¿Quién seré hoy? ¿La mujer cosmopolita, la niña pequeña, la colegiala, la madre? ¿Quién seré para satisfacer las necesidades de los demás sin dejar de atender las mías?"

Deidra Sarau


Me interesa compartir con ustedes un fragmento del libro "Madre Paz. Un camino hacia la Diosa a través del mito, arte y tarot" de Vicki Noble. Esta carta me resulta interesante para estudiar, como para que se hagan una idea de lo rico que es este tarot. Aparece en ella representada la sombra colectiva que la cultura patriarcal ha proyectado en las mujeres, quienes al parecer de la mayoría de los hombres "deberían ser mantenidas en sus puestos". Feministas modernas rechazan esta imagen de ellas y buscan la raíz verdadera del "maligno". En la imagen de la Madre Paz, el Demonio simboliza el "modelo de esclavitud" de una organización social, la filosofía del "predominio" como una forma de vida. En lugar de las leyes naturales del universo, este modelo establece dominio y jerarquía.


En la imagen, en la parte de abajo de la pirámide, van a poder observar las caricaturas de algunos roles femeninos que han sido estereotipados por nuestra sociedad partriarcal: la niña, la puta, la vieja bruja.


Comparto parte del texto para que entiendan más:

"DEMONIO (DEVIL) Negando el Espíritu

En el Tarot, el Demonio es una carta compleja, llena de significados paradójicos. "Demonio" es un concepto inventado por religiones patriarcales y más tarde usado en la Edad Media para ayudar a racionalizar el asesinato de nueve millones de brujas-curanderas. El nombre "Demonio" estuvo ligado a Pan, dios ungulado de la foresta, quien representaba las fuerzas de la naturaleza y particularmente, la sexualidad masculina positiva. La naturaleza sexual de Pan y sus cualidades terrenales derivan de sus tempranas formas como Dionisio y Baco -los dioses misteriosos de la mujer fogosa, del abandono en éxtasis. En círculos mágicos Pan fue invocado como el principio masculino que trae fertilidad y abundancia a la tierra; más o menos igual como se invocaba a la Diosa.
Después que los cazadores de brujas medioevales las acusaron de copular con el Demonio en sus rituales sagrados de la luna llena, las adoradoras de la Diosa fueron forzadas a la clandestinidad. De todas maneras, muchas murieron obligadas a confesar crímenes inventados por la pérfida y ferviente imaginación de los célibes sacerdotes católicos, que defendieron su fe por medio de la tortura. En muchos casos, tomaron literalmente las metafóricas descripciones de los poderes del chamán, expresados por las mujeres sabias y sanadoras, como la habilidad de "volar".

En términos jungianos, podemos mirar al demonio como una "sombra" colectiva que la cultura patriarcal ha proyectado en las mujeres, quienes al parecer de la mayoría de los hombres "deberían ser mantenidas en sus puestos". Feministas modernas rechazan esta imagen de ellas y buscan la raíz verdadera del "maligno". En la imagen de la Madre Paz, el Demonio simboliza el "modelo de esclavitud" de una organización social, la filosofía del "predominio" como una forma de vida. En lugar de las leyes naturales del universo, este modelo establece dominio y jerarquía.

En la cúspide de la estructura piramidal, tan amada por el patriarcado, está el Hombre Grande, quien pudo tomar la forma del Emperador (...) En la línea próxima están sus subordinados inmediatos, quienes mantienen su status obedeciendo sus mandatos. Lo preeminente de esta pintura es el intercambio de oro entre los superiores. En la izquierda, en el primer escalón, está una madre que tiene que sacrificar a su hijo a la cadena de mando. En la derecha, los soldados protegen al Gran Hombre y se enfrentan a una Amazona que ha roto sus cadenas. En este lugar jerarquizado todos están encadenados y la diferencia está en el lugar donde se sientan, se paran o se arrodillan.


En los bloques interiores de la pirámide hay murales tomados de Ur, la ciudad sumeria. Desde el "modelo real" del rey estas mágenes representan la básica estructura patriarcal jerárquica, con sus escribas y sacerdotes, cerca de la cúspide, luego vienen los soldados y la nobleza, mostrados en un friso que representa la "guerra" y el de más abajo la "paz". Las escenas del tiempo de paz incluyen racismo y esclavitud -la servidumbre de una parte de la población a las necesidades de unos pocos hombres blancos en la escala superior. Bajo la pirámide hay algunos retratos de mujeres: en vez de la antigua hija/ Madre / Vieja de la Diosa, tenemos ahora (de izquierda a derecha) la niña buena de papá, la niña mala de papá y El reloj de arriba de esta estructura, forma una cortina para la entronada figura autoritaria masculina (el amo, el jefe o propietario), como un símbolo de la esclavitud al trabajo. Todo está hecho para la ganancia personal de unos pocos a expensas de los muchos. En términos básicos esta imagen del Demonio sugiere un estado de avaricia y vanidad egoísta, un modelo insostenible si la civilización humana continúa. Representa el "pecado de separatismo" discutido por Alice Bailey y otras maestras esotéricas que entienden que la conexión humana a otros y a la tierra, es la única esperanza para la sobrevivencia de la humanidad. La mentalidad del Demonio separa, y dice "yo primero" y "cualquier cosa para llegar a la cima".

Capricornio, signo cardinal de tierra atribuido al Demonio, representa la manifestación y el tratar de escalar cimas. Como tal es un signo muy espiritual de la Madre Tierra, pero, con el ideal competitivo patriarcal y la creación de una montaña de status, la ambición de Capricornio se transforma en gratificación física, en poder y riqueza. Este signo invernal de la tierra representa la noche más larga del año, el solsticio de invierno, y es conocido por su negativismo. Sin conexión a lo espiritual, el ego humano se hunde en lo irreal y como no pone atención a nada más, descarta cualquier otra forma de pensar como "imaginaria". Así como el ego domina el corazón, la mente racional domina lo irracional, las fuerzas intuitivas, y vive por el slogan "si no lo ves, no tienes por qué creer en ello".

Sin embargo, en cada uno de nosotros vive un espíritu invisible, indómito. Aún si no podemos sentirlo o comunicarnos con él, está ahí en nosotros -original y esencialmente- queriendo expresarse, deseando ardientemente libertad. Brujas y paganos de la antigüedad y otros adoradores de la Diosa, entendieron esta simple realidad y crearon un contexto en el cual es espíritu indómito pudo expresarse a través del cuerpo y la mente de cada individuo. El demonio representa la represión de este espíritu libre por la Iglesia y el Estado, el cual significa una amenaza a la autoridad y al orden. Cualquier liberación de este espíritu, ya sea inadvertida o intencional, es considerada pecaminosa o inicua, digna de ser castigada por Dios o por las "autoridades seculares". La fuerza del Emperador es usada para cumplir las leyes de Hierofante, y el sistema creado para este propósito es representado por el Demonio. El resultado de esta represión de lo salvaje o no cultivado dentro de nosotros, es monotonía, formas de vida mecánica, embotamiento y robotismo. La reacción extrema a tal servilismo y falta de significado es la violencia y la agresión, frecuentemente "inesperada" y siempre malentendida. Cuando el espíritu libre se hace sentir a través de individuos que se comportan bien, se siente como si "el demonio me hizo hacerlo". El sombrío color gris-café que rodea las figuras en la imagen de la Madre Paz, es el fondo del miedo y la duda que crea esa jerarquía. Una mentalidad que asume un ganador y un perdedor en cada situación, produce pesimismo y desconfianza eterna. En una cultura basada en esta premisa, la relación entre las personas frecuentemente toma la forma de interacción o dominio/ sumisión con falta de amor, simple afecto o cuidado. En la pornografía sadomasoquista podemos vislumbrar lo enfermo de nuestra cultura, manifestada con una versión distorsionada de lo que podría ser la experiencia más satisfactoria y sanadora de la vida humana: hacer el amor. Una vez que la sexualidad es removida del ámbito sagrado de la "religión" o adoración de lo divino, se convierte en el mejor de los casos, en una actividad inocua y mundana. Cuando la expresión sexual ya no está conectada al respeto por la vida y al amor universal de la Madre, manifiesta la negatividad y las luchas de poder de la vida secular. La batalla de los sexos se manifiesta más frecuentemente en la violación y otras violencias hechas a la mujer; también efectuadas dolorosamente en el dormitorio entre gente corriente. En una sociedad que respetara a la Diosa ¿tendríamos tantas mujeres que no experimentan el orgasmo o tantos hombres que sufren de impotencia?

En un nivel social más amplio, los individuos se sienten incapaces de luchar contra los efectos crecientes del "complejo militar-industrial" que está trayendo desastre a la tierra de una manera extremadamente rápida. La carrera armamentista nuclear está fuera de control y amenaza con retrotraer la evolución biológica al "nivel de los insectos y la hierba", según la frase de Jonathan Shell. Los deseos de los hombres que dirigen varias naciones envueltas en disputas sobre poder y control, están casi fuera del alcance de la capacidad de comprensión de la mente humana promedio.

Renunciar a las fuerzas simbolizadas por la carta del Demonio toma un enorme esfuerzo, una movilización casi inimaginable del poder personal y colectivo. Liberarnos de las cadenas que nos atan a viejos moldes, hábitos y formas de pensar fijas, requiere una conciencia de Amazona, la disciplina de Atenea o el enfoque de victoria de una Medusa.

El primer paso para quebrar nuestros cautiverios es protestar, decir "no". Cuando un individuo, habitualmente condescendiente a la opresión, dice "no", libera energía en sí mismo. Requiere coraje y convicción, una fuerte creencia en el yo y un impulso hacia la liberación del espíritu indómito interior. Esta protesta o boicot simple, incluso limitada, produce una reacción en cadena que puede sentirse en todo el ser. Cuando esta actividad de decir "no" se realiza al nivel del grupo, tal como una protesta anti-nuclear, la gente empieza a sentir el poder potencial que existe para el cambio. Las fuerzas de la carta del Demonio -el poder que sea- pueden enviarnos a prisión por desobediencia civil o reaccionar con brutalidad física, pero el conocimiento colectivo de hacer lo que es correcto, establece una poderosa vibración de energía que sale al mundo más allá de la situación inmediata y afecta otros cambios.


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Cuando obtienes esta carta en una lectura, el mensaje es que estás en cautiverio de algún poder. De alguna forma has dado consentimiento al dominio-sumisión mental, y el tema del poder está en juego. A lo mejor estás de alguna manera abusando del poder, ejerciendo tu voluntad sobre otros, dejando que tu ego domine y tu ambición dirija el camino. Puede parecer como si otros tuvieran poder sobre tu vida y no hay razón para que pase algo, no hay objetivos alcanzables, no hay salidas positivas. Si es así puedes sentirte atrapada en un modelo de pensamiento negativo, derrotismo, visión oscura de la vida.

Si eres tú la persona que ejerce el poder o la que siente los efectos de la sumisión a la autoridad, tu alma necesita liberarse. Encuéntrate en la pirámide en la imagen de la Madre Paz ¿qué figura eres tú en este momento? ¿estás jugando a ser como el amo? ¿o eres la víctima? Enseguida, pregúntate algunas cosas básicas acerca de tu situación. ¿Estás consiguiendo algún placer de esta estructura de poder? Si es así, quizá no quieres renunciar a las "recompensas" que anticipas o experimentas. Para liberarte de esta servidumbre inherente a la carta del Demonio, será necesario confrontar tu realidad en un nivel más profundo. Verdaderamente debes mirar a las supuestas ganancias que recoges en cualquier juego que estés envuelta. Cualquiera sea la situación que te mantiene cautiva, trata de ver más allá de este aspecto "irreal" y aditivo y a su totalidad. Una vez que hayas precisado dónde estás en la pirámide, cuál es tu juego y cómo te hiere a tí y a otros, querrás abandonar este modelo de comportamiento o pensamiento que te mantiene en esclavitud. Para hacer esto necesitas verte, sentirte, interactuar en formas más positivas y de afirmación de la vida. Entonces quebrar malos hábitos y crear métodos positivos de hacer lo que necesitas hacer. Sé específica y enfoca tu imaginación en el cambio. Necesitas empezar a creer en la posibilidad de hacer cosas en forma diferente -en sanidad y justicia inherente, bajo leyes naturales y amor universal.

Es una verdad oculta que la energía positiva es más poderosa que la negativa; que el simple bien puede vencer el mal; pero debe ser movilizado. Una vez que verdaderamente puedas verte transformándote, la transformación empezará. El poder de elección personal no es "poder-sobre". No depende del dominio. Su poder es expresar la fuerza de vida y trabajar por un cambio positivo- echar fuera al "Demonio". La fuerza de destrozar lo negativo bajo el ojo que lo ve todo en la verdad.

1 comentario:

  1. Me encanta lo que leo, agradezco un montón poder mirar esta carta desde un lugar de aprendizaje, ya que ha salido en mi última tirada; me encanta comprenderla como una invitación hacia el espiritu salvaje y brujo, la transformación por vía de la desmitificación de lo sexual-creativo como "malo" en el pensamiento cristiano (en su forma dominante, represiva, panóptica y patrarcal).

    Es por la misma razón que me hace ruido la lectura estereotipada del Sadomasoquismo, ya que puede ser una práctica sanadora, feminista, erótica, llena de amor y ritualidad, en la medida en que también se permea la idea cristiana del cuerpo sacro (en el sentido intocable, prohibido, virginal y por sobre todo heteropatriarcal). También aquí me refiero a desgenitalizar el placer sexual, y la norma impuesta a nuestro placer, es decir ese Diablo que nos esclaviza.

    Esto, entendiendo en principio, que estoy hablando de la comunidad BDSMK que experimenta desde el acuerdo y el amor, y no la que subyuga el sexo a una mera carnalidad (como sucede en el porno convencional, con la publicidad o más burdamente bazofias como las sombras de grey). Para esto también existe una movida posporno que juega con esos limites, donde encontramos hermosuras como el ecosex. Hay que especificar, creo, de que "porno sadomasoquista" estamos hablando para no generalizar. Entiendo que en este caso te refieres al mainstream patriarcal.

    Bueno, agradeciendo el conocimiento. Mucho amor.

    Los elfos y duendes oscuros también reconocen su luz en la serpiente sagrada.

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