viernes, 3 de febrero de 2012

Si los hombres menstruaran - Por Gloria Steinem

Gloria Steinem : If men could menstruate…

El texto original se puede encontrar en el MUM Museo de la menstruación de Nueva York


"Una minoría blanca del mundo se ha pasado los siglos intentando hacernos creer que la piel blanca hace a la gente superior, a pesar de que lo único que hace en realidad es que la mayoría de quienes la tienen note más el efecto de los rayos ultravioletas y de las arrugas. Los seres humanos hombres han construido incluso culturas enteras en torno a la idea de que la envidia del pene le es "natural" a las mujeres, a pesar de que podría decirse que tener un órgano tan mal protegido hace vulnerables a los hombres, y que la envidia al vientre, por el hecho de que éste permite engendrar vida, tendría que ser, como poco, igualmente lógica.

Resumiendo, se piensa que las características de quienes tienen el poder, sean cuales fueren, son mejores que las características de quienes no tienen el poder; y esto no tiene nada que ver con la lógica.

¿Qué ocurriría, por ejemplo, si de pronto, por arte de magia, los hombres pudieran tener la menstruación y las mujeres no?


La respuesta está clara: la menstruación sería un acontecimiento de hombres totalmente envidiable y del que se podría presumir:

Los hombres hablarían del tiempo de duración y de la cantidad de su período.

Los muchachos celebrarían el inicio del periodo -ansiada prueba de su masculinidad- con rituales religiosos y fiestas sólo para hombres.

El Congreso subvencionaría el Instituto Nacional de la Dismenorrea para combatir las molestias del mes.

Compresas y tampones recibirían subvenciones federales por lo que serían gratuitas. (Lo que no implicaría, sin duda, que algunos hombres prefirieran pagar por marcas comerciales de prestigio, como los tampones John Wayne, las compresas a prueba de combas Muhammad Alí, los suspensorios menstruales Joe Namath, "Para tus días de soltero", y las compresas con alas de Robert "Baretta".)



Los militares, los políticos de derechas, y los fundamentalistas de la religión citarían la menstruación ("men", en inglés, significa "hombres", + "struación" como prueba de que sólo los hombres pueden servir en el ejército ("debes poder dar tu sangre para tomar la sangre de otros", ostentar cargos políticos ("¿tienen las mujeres la capacidad de ser agresivas cuando no tienen este ciclo constante que viene regido por el planeta Marte?", ser sacerdotes o ministros ("¿cómo podría una mujer dar su sangre por nuestros pecados?" o rabinos ("sin la pérdida mensual de lo impuro, las mujeres no están limpias").



Los hombres radicales, los políticos de izquierda, los místicos, por su lado, insistirían en que las mujeres son iguales sólo que diferentes, y en que cualquier mujer podría unirse a ellos siempre y cuando estuviera dispuesta a autoinfligirse una herida importante al mes ("DEBES dar tu sangre por la revolución", a reconocer la importancia prioritaria de los temas menstruales, o a subordinar su yo a todos los hombres en su Círculo de Ilustración. El hombre de a pie presumiría siempre ("Yo tengo que ponerme TRES compresas"o al contestar un elogio de un compañero ("Qué bien te veo, chico" chocaría las cinco y diría: "Claro, tío, ¡estoy con el trapito!". Los programas de la televisión tratarían el tema continuamente. ("Happy Days": Richie y Potsie intentan convencer a Fonzie de que sigue siendo "El Fonz" aunque lleve dos meses seguidos sin el periodo.) También los periódicos. (MIEDO A TIBURONES AMENAZA A HOMBRES CON PERIODO. JUEZ ADMITE ESTRÉS MENSUAL COMO ATENUANTE EN VIOLACIÓN.) Y el cine. (Newman y Redford en ¡"Hermanos de sangre"!)

Los hombres convencerían a las mujeres de que hacer el amor es más placentero "justamente en estos diítas". Se diría: las lesbianas temen la sangre y por tanto la vida misma, aunque eso será porque nunca se han topado con un verdadero hombre menstruante.


Los intelectuales, sin duda, ofrecerían los argumentos más morales y lógicos. ¿Cómo va una mujer a dominar las disciplinas que requieren un sentido del tiempo, del espacio, de las matemáticas o la medida, por ejemplo, si no dispone de ese don innato para la medición de los ciclos de la luna y los planetas, y por ende, para la medición de cualquier cosa?

En los enrarecidos campos de la filosofía y la religión, ¿podrían las mujeres hacer algo para compensar el no poder percibir el ritmo del universo, o su falta de contacto mensual con la muerte y la resurección simbólicas?

Los liberales de todos los campos intentarían ser amables: el hecho de que "estas personas" no tengan el don de la medición de la vida, o de la conexión con el universo -explicarían- es suficiente en sí mismo como castigo.

¿Y cómo se entrenaría a reaccionar a las mujeres? Las mujeres tradicionales -se puede imaginar- estarían todas de acuerdo con todos los argumentos, aceptándolos con tenaz y sonriente masoquismo. ("La ERA [Ley de Igualdad de Derechos, 1923, que no fue implantada al final] obligará a las amas de casa a hacerse una herida cada mes": Phyllis Schlafly [una especie de Nancy Reagan]. "La sangre de tu marido es tan sagrada como la de Jesús; ¡y además, muy sexy!": Marabel Morgan.) Las reformistas y las Queen Bees intentarían imitar a los hombres, pretendiendo tener el ciclo mensual. Todas las feministas explicarían una y otra vez que los hombres también necesitan ser liberados de la falsa idea de la agresividad marciana, al igual que las mujeres necesitan escapar al esclavismo de la envidia a la menstruación. Las feministas radicales añadirían que la opresión de lo no-menstrual es el patrón por el que se rigen todos los tipos de opresión ("La población vampira fue la primera que luchó por la libertad!", Las feministas culturales desarrollarían una imaginería sin sangre para el arte y la literatura. Las feministas socialistas insistirían en que es el capitalismo el que permite que los hombres monopolicen la sangre menstrual...


De hecho, si los hombres tuvieran el periodo, las justificaciones del poder podrían ser interminables...


Bueno, pero eso sólo si les dejáramos"


Sobre la autora:





Gloria Steinem es una periodista, escritora y activista política que lucha hasta hoy día por los derechos de la mujer. Gracias a su pensamiento liberador, transmitido a través de sus ensayos y de sus conferencias como vocera del movimiento feminista, logró que gran parte de las mujeres tomaran conciencia de la desigualdad de género y actuaran para erradicarla. Su lema, que continúa comunicando, es que la mujer tiene derecho a decidir cómo vive.

Gloria Marie Steinem nació el 25 de marzo de 1934 en Toledo, Ohio, Estados Unidos. Sus padres fueron Ruth Nuneviller y Leo Steinem, un judío americano distribuidor de antigüedades. La infancia de Gloria, no fue tan fácil porque a veces, mientras que su padre estaba de viaje, ella tenía que cuidar de su madre enferma. Igualmente sus derechos como niña y la posibilidad de acceder a la educación fueron respetados, obtuvo una beca en un buen colegio y una vez recibida viajó a la India a estudiar por dos años y regresó a su país para continuar la carrera de periodista. Conoció a personas de distintas corrientes políticas que le hicieron descubrir la suya y tomar partido en defensa de su ideología.

No se echó atrás al notar que los hombres eran mayoría en los medios gráficos y siguió buscando trabajo de lo que le gustaba hasta que en 1960, fue periodista de la revista Help, de Nueva York, y posteriormente de Esquire.

Uno de sus trabajos más importantes y por el cual se dio a conocer, es su investigación acerca de las conejitas de Playboy: “Yo fui una conejita de Playboy”. Para ello realizó un trabajo de campo, se hizo pasar por una conejita dentro del club y se fotografió así vestida para ilustrar su estudio. Así pudo ver y vivir cómo eran tratadas estas mujeres pobres, humilladas como mujeres por hombres ricos que frecuentaban el club.



También participó de tres importantes revistas femeninas como Vogue, Glamour y Cosmopolitan.

En uno de sus artículos desarrolló la idea establecida de que la mujer o se casaba o era profesional y quería revertir esto, para ella los hombres también pueden quedarse en la casa cuidando a sus hijos.

Se interesó por este tipo de temas porque sentía que eran útiles para las mujeres, para que puedan ver la realidad que viven, para que haya igualdad de géneros, para que la mujer pueda ser profesional y no sólo ama de casa, para que las leyes dejen el machismo de lado, para que no tengan derechos superiores los hombres en el matrimonio y para que se termine la explotación sexual. Muchos trabajos eran considerados sólo para los hombres, cuando no tenía por qué ser así y Steinem quería revertir eso. También se preocupó por el aborto.

Escribió guiones de televisión y entrevistó a muchos famosos.

Por este tipo de trabajos y actividades políticas se la catalogó como una de las principales mujeres que bregó por el feminismo y fue una figura de dicho movimiento.



En 1970, junto a otra colega, Pat Carbine, fundó la revista feminista Ms (Sra). Y comenzó a ayudar a diferentes fundaciones y alianzas en apoyo a la mujer. En ellas conoció a cientos de personas con sus mismas ganas de gestar un cambio, pero como era una gran líder, y con sus ensayos y discursos tuvo gran caudal de seguidoras, pasó a ser la vocera del Movimiento Feminista.

En ese mismo año, se hizo una marcha nacional por la equidad de los derechos de la mujer y Gloria la dirigió en Nueva York, junto a la política Bella Abzug y Betty Friedan. En julio de 1971 fundó la National Women's Political Caucus (NWPC) con otras líderes feministas.

Sus tareas nunca cesaron, por el contrario, siguieron adelante y cada vez con más fuerza. Participó de conferencias en diferentes distritos de Estados Unidos y siguió cofundando otras instituciones.

La década de los ´80 fue bastante movida para Gloria, hizo una compilación de escritos: Actos escandalosos y Rebeldías cotidianas, la investigación que había realizado años atrás acerca de las conejitas de Playboy llegó a la pantalla grande, y en el mismo año en que se enfermó de cáncer de seno, editó la biografía de Marilyn.



En 1991 escribió La Revolución Interior, en donde se puede apreciar el estudio que ella se realiza a sí misma en base a lo que siente durante el movimiento feminista. Tres años después comenzó a sufrir de neuralgia del trigémino.

En el 2000, si bien estuvo siempre en contra del matrimonio por creerlo desigual y considerarlo como un apareamiento en cautiverio en donde la mujer es una parte importante del hombre, después de conocer a David Bale, manager de su hijo actor, se casaron en una reserva de indios cheroqui, en Oklahoma, en la casa de una amiga. Gloria estaba muy contenta con su decisión a pesar de que por el casamiento, muchas feministas y fieles lectoras, se le pusieron en contra. No se llamaban marido y mujer, sino compañeros, y fueron felices durante tres años solamente, porque a fines del 2003, él falleció de un linfoma del cerebro.


Actualmente, la periodista continúa su lucha por terminar con las desigualdades de género, que aunque hubo un gran avance en el tema, falta un largo recorrido todavía para que los hombres cambien su manera de pensar y actuar.

Estudia en profundidad la gestación del movimiento feminista americano y está gobernando el feminismo en varias partes del mundo.

Este mes te presentamos a Gloria Steinem, para quien una vez que la mujer se libere por completo, los hombres se van a convertir en personas plenas.
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El objetivo del trabajo de Steinem era lograr la verdadera igualdad entre hombres y mujeres, que exige la eliminación de la discriminación contra la mujer en la fuerza de trabajo y su explotación sexual.

Gloria Steinem sigue trabajando para este objetivo a día de hoy, aunque el foco de su trabajo ha cambiado. En el pasado, Steinem se concentraba en integrar las cuestiones de la mujer a la luz, junto con las indicaciones de la desigualdad. Alentó a las mujeres a seguir carreras y el activismo político tal como lo hacían los hombres, y al mismo tiempo que hizo hincapié en la premisa básica del feminismo: el derecho de la mujer a decidir cómo vive.

En la actualidad, el trabajo de Steinem ha pasado a concentrarse en cómo los hombres pueden cambiar con el fin de eliminar las desigualdades sociales que las mujeres siguen encontrando. ¿Por qué los hombres no pueden quedarse en casa y cuidar de los niños? Con la velocidad de la globalización, Steinem se ha convertido en emblema del feminismo internacional.

Más de 40 años de activismo sólo han hecho Gloria Steinem más optimistas sobre los cambios que se puede lograr. En una entrevista comentó: "Los cambios dependen de lo que usted y yo todos los días".

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